Los nombres antiguos constituyen una fuente nutrida de información a la hora de seleccionar cómo llamar a un hijo. Muchos de estos tienen una estrecha relación con la religión, siendo ésta el origen más longevo de todos los nombres, allí encontramos la relación con los apelativos de santos, personajes bíblicos y con las virtudes teológicas.

La mitología también constituye una raíz muy usada desde épocas remotas, que aún está vigente y genera opciones agradables y tentadoras para seleccionar. Además, encontramos algunos nombres femeninos cuyo origen está en los masculinos, siendo versionados en este género en honor a sus cualidades de poder.

Común es encontrar antropónimos antiguos asociados a la monarquía, o que le da cierto realce al que los usa. Los nombres de reyes y reinas, o de emperadores fueron de uso habitual en el pasado. Algunos nombres se han convertido en antiguos porque se han dejado de usar y nadie los recuerda, lo que los hace poco comunes.

Por su parte, el arte aportó muchos nombres en la época del esplendor del teatro y de las obras literarias, dando paso a un gran abanico de nombres de niña o de niño a escoger.

Nombres de niños antiguos

A continuación te presentamos una lista de nombres antiguos para considerar al llamar a tu nuevo bebé.

Bueno vamos allá, aquí tienes el:

Listado de Todos los Nombres Antiguos de Niños

Nombres Antiguos Masculinos – Letra A

Abdón

Fue muy usado entre los cristianos por el juez israelita que gobernó durante ocho años, predecesor de Sansón, del que se conoce por un pasaje bíblico y también por su origen en la lengua hebraica, en la que se entiende como “el servidor de Yahveh”.

Abundio

Tuvo difusión durante el siglo IX en España por dos santos europeos, pero su empleo entre los campesinos derivó en un decaimiento en popularidad. Viene de la raíz latina “abundus”, y se comprende como “abundante” o “copioso”.

Acacio

Debe su fama en siglos pasados a varios venerables cristianos, entre ellos un obispo y un general romano martirizado. Sin embargo, su inicio se remonta a la mitología griega, siendo uno de los apodos el Dios mensajero Hermes, “akakios”, traducido como “sin maldad” o “puro”.

Adalberto

Preferido entre la monarquía lombarda y en épocas posteriores germana. Su procedencia es teutona, fruto de la unión de los vocablos “adal” y “behrt”, nobleza y resplandor respectivamente, por lo que se translitera como “el que brilla por su nobleza” o “reconocido por ser noble”.

Afrodisio

Desciende de la palabra griega “aprhodisios”, que se puede interpretar como “amoroso” o “perteneciente a Afrodita”. Tiene conexión con la Diosa helénica del amor y la pasión Afrodita, pero en realidad debe su expansión a un santo mártir egipcio.

Agapito

Uno de los apelativos antiguos con mayor carga cristiana, fue común entre santos en siglos pasados, entre ellos un Papa católico. Su base es el termino griego “ágape”, que paso como nombre propio al latín como “Agapetus” y significa: el amado o el amable.

Amadeo

Fue utilizado en épocas antiguas en todas las lenguas romance, siendo reconocido por reyes y artistas de talla mundial. Es la versión castellana de latín “Amadeus”, que quiere decir “el que ama a Dios”.

Amalio

Mucho menos utilizado en la actualidad que su variante femenina, Amalia, fue popular en la Alemania del siglo XIX, en honor a la duquesa y mecenas Anna Amalia. Viene del idioma germano antiguo y se define como “labor” y tiene una muy agradable acepción que puede encajar con tu bebé.

Ambrosio

Es considerado un sinónimo de Anastasio o Atanasio, siendo una adaptación menos usada en la actualidad. Es nativo del griego, fruto de la conjunción de “am” y “brotos”, lo que se entiende como “no mortal” o también como “destinado a la vida eterna”.

Aniceto

También Niceto, así como el aún muy usado Nikita, su equivalente ruso, fue difundido por un santo Papa cristiano. Su raíz es la palabra griega “aniketos”, que se comprende como “el invencible”.

Anselmo

En la actualidad es también un apellido italiano, pero su origen es godo y su popularidad desciende de varios santos católicos del siglo XII. Procede de las partículas germanas “as”, Dios, y “elm”, yelmo, y se interpreta como “protegido por los dioses”.

Antenor

Personaje mitológico griego, que según la leyenda desempeñaba funciones de consejero de rey de Troya, buscando la resolución pacífica del conflicto. Nativo del idioma griego, se señala como “el que lucha contra los hombres”.

Apolinario

Es una variante menos usada de Apolinar, que también se utiliza como apellido en la actualidad. Tiene origen griego y es definido como “consagrado a Apolo”, Dios olímpico de la belleza y el equilibrio.

Apolonio

De los antropónimos más utilizados en la Antigua Grecia y consecuentemente en el Imperio Romano, es nativo de la lengua griega, queriendo decir “relativo al Dios Apolo”, Dios helénico de la curación y la belleza.

Argimiro

Debe su difusión en Europa al santo mártir de Córdoba, España del siglo IX. Es el resultado de la conjunción de las partículas germánicas “ercan” y “mers”, libre o noble y brillante respectivamente, por lo que evoca a “el noble ilustre” o “el ejercito de fama”.

Arsenio

Común entre figuras venerables cristianas, su uso ha decaído en la actualidad. Arsenio es producto del griego antiguo y significa “varón enérgico” o “viril”, una poderosa acepción que puede ser el apelativo que buscas.

Asterio

Asterio fue un apelativo común en el Imperio Romano durante los siglos IV y V, por lo que al menos 3 santos católicos son conocidos de esta manera. Su base es un personaje femenino mitológico, una titánide griega seducida por Zeus. Proviene del griego y se entiende como “el que brilla como un astro” o “el hijo de un astro”.

Atanasio

Variante más antigua de Anastasio, siendo esta la versión preferida por santos católicos, lo que ayudó a su expansión entre cristianos. Es originario del idioma griego y se comprende como “el inmortal” o “destinado a la vida eterna”.

Atilano

Adaptación de Atila, apelativo reconocido por el rey de la tribu de los hunos, que vivió durante el siglo V y se convirtió en un personaje recurrente en el arte. Su raíz es el latín “Atilanus”, que a su vez viene del turco Atila, que se traduce como “padre” o “noble”.

Avelino

También usado como apellido, Avelino es bastante común incluso aun en algunas regiones de España, pero en el resto del mundo su uso a decaído. Deriva de la lengua antigua gaélica que se desarrolló en la península ibérica y se translitera como “el que viene de las avellanas”, una interesante característica para asignar.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra B

Baltasar

Puede estilizarse Baltazar y tiene una connotación religiosa importante, siendo no solo el apelativo que se le asignó tradicionalmente a uno de los reyes magos, sino también la designación de un príncipe babilónico mencionado en la Biblia. Su origen es el idioma asirio antiguo, proviniendo de la frase “Bel sarru usur” o “Dios protege al rey”.

Bartolo

Variante alternativa que proviene de Bartolomé, siendo uno de sus diminutivos, menos usado que Tomé. Por esto, tiene la misma acepción que Bartolomé, que viene de la conjunción aramea “bar-Tolmay” que es literalmente “el hijo de Ptolomeo”.

Basilio

Su versión rusa, Vasili, es muy utilizada aun en la actualidad pero en español su uso ha decaído. Una adaptación es Basileo y deriva de la palabra griega “Basileios”, que se entiende como “rey” o “que pertenece a la realeza”.

Beltrán

Si bien es más común en castellano como apellido, su empleo primigenio fue como nombre de pila, siendo la manera en la que se llamaba a uno de los cuervos mitológicos del Dios nórdico Odín. Está creado a partir de los términos germanos “berht” (brillante) y “hraan” (cuervo), por lo que se comprende como “el ilustre cuervo”.

Benigno

De tradición romana, fue transformado más tarde en una denominación cristiana, por la fama de dos santos católicos. Es nativo de la lengua latina, teniendo su base en “benignus”, que indica a “el de buena fe” o “el benévolo”.

Bonifacio

De común uso entre papas y santos católicos, fue muy popular en la España medieval. Es fruto de la unión de dos raíces latinas, bonus y fatum, por lo que se le traduce como “el que trae buen augurio” o “que tiene un destino próspero”.

Boris

Su procedencia es netamente eslava, específicamente del pueblo ruso, difundido por personajes como el político Boris Yeltsin. Su raíz es el cirílico “borotj”, que evoca a “el guerrero combatiente”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra C

Caciano

También escrito Casiano, tiene una alta carga religiosa, siendo el antropónimo por el que se conoce a dos santos del siglo IV. Su procedencia es el idioma latino y quiere decir “el que lleva yelmo” o “el protegido”, una acepción muy original a considerar.

Cancio

Cancio o Canciano, fue común en la Antigua Roma, siendo en principio un gentilicio. Viene de la palabra latina “cantus” que significa “canto”, por lo que se señala como “el que canta” o “la canción”.

Casildo

Siendo una de las pocas versiones masculinas de grafías originalmente femeninas, viene de Casilda, que tiene base en el término árabe “kassilda” y se entiende como “canción” o el verbo “cantar”.

Casimiro

Si bien su equivalente eslavo es aún muy utilizado en países europeos, su uso ha decaído en Hispanoamérica. Es nativo del polaco “kazimierz” formado a partir de las palabras para mandar o proclamar y fama o paz, por lo que se le comprende como “el que proclama la paz”.

Cecilio

Proviene del latín “caecus” y se translitera como “pequeño ciego”. Su equivalente femenina es empleado ampliamente en la actualidad, pero Cecilio es su inicio, pues fue el nombre con el que se conocía a una familia muy poderosa de la Antigua Roma.

Celedonio

Celedonio fue un apelativo de mucho uso en la España medieval, gracias a la fama de un santo católico. Es una derivación del griego y se traduce como “golondrina”.

Celestino

La difusión de este y de su contraparte femenina durante la Edad Media se debe a la fama de la obra de Fernando de Rojas “La Celestina”. Desciende del idioma latino y quiere decir “celestial” o “que pertenece al cielo”.

Cesáreo

Su origen se remonta a la Antigua Roma, usado como una forma de recordar a Julio César y a los césares en general. Es una voz latina y se puede interpretar como “que pertenece al César”, o puede adquirir la misma acepción que este y ser “el predestinado”, siendo una muy buena opción para llamar a tu nuevo bebé.

Cipriano

Antropónimo de tradición religiosa, debió su expansión al santo cristiano a quien se recuerda el 16 de septiembre. Cipriano es la traslación al español de la palabra griega “cyporianus” y significa “natural de Chipre”, una isla cercana a Grecia.

Ciriaco

También Quirico o Quiriaco, en la actualidad es más habitual como apellido, es el equivalente griego del latín Dominico, o el español Domingo. Es literalmente “el que pertenece a Dios” o “señorial”, de la voz griega “kirios”, que es: señor.  

Cirilo

En otras culturas es aún muy popular, como la eslava o la francesa, pero en habla hispana ha decaído su uso. Su base es el termino griego “kyrios”, por lo que se comprende como “señor”.

Ciro

Ciro, y sus variaciones graficas Siro o Ziro, fueron preferidos de la monarquía persa al inicio de esta civilización, así como de santos algún tiempo después. No se sabe a ciencia cierta cuál es su origen, pero se entiende como una latinización del griego “kyros”, que a su vez proviene del persa “kurus”, y posiblemente es “joven” o “trono”.

Clemente

Debido a su relación religiosa, ya sea por su connotación o por la cantidad de Papas y santos que lo han usado en la historia, tiene una gran tradición cristiana. Es fruto de la castellanización del término latino “Clemens”, que se translitera como “misericordioso”, “benigno” o simplemente “bueno”, hermosas cualidades que puedes elegir para llamar a tu hijo.

Conrado

De los apelativos más comunes en la cultura germana, en Hispanoamérica ha dejado de utilizarse en el tiempo. Conrado es la unión de las dos voces germanas “kuoni” y “rat”, atrevido y consejo respectivamente, y se traduce como “el consejero atrevido”.

Crescencio

Su base es la palabra latina “crescens” y quiere decir “el creciente”. Crescencio es uno de los motes que le asignó el pueblo romano al Dios Júpiter, en su versión infantil, y Diana, como símbolo de la luna.

Crisantos

También escrito Crisanto, debe su difusión a un santo martirizado junto a su esposa en la Antigua Roma durante el siglo III. Procede de la unión de los vocablos latinos para flor y oro, por lo que se interpreta como “la flor de oro”.

Crisóstomo

Es un nombre cristiano primigenio, nacido como sobrenombre de un santo con una inmensa habilidad para la oratorio, por lo que se le conoció como “chrysostomos”, una grafía griega compuesta que significa “boca de oro”, una bella y creativa elección para a tomar en cuenta seriamente.

Cristino

Es la adaptación masculina de Cristina, que procede del latín “christianus” y es literalmente “el ungido” pero también puede ser “quien sigue a Cristo”. Ha sido reemplazada actualmente por su variación directa Cristiano como antropónimo.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra D

Dionisio

Dioni, una versión más corta de este apelativo es más utilizado en la actualidad. Dionisio es la versión castellano de una designación griega que se señala como “el que se consagra al Señor” o “perteneciente a Dioniso”, Dios helénico de la fiesta.

Domiciano

Su difusión en la Antigua Roma se debe a la figura del emperador Tito Flavio Domiciano, que gobernó durante quince años. Se cree que es una variación más larga de Domicio y se comprende como “el manso”.

Donaciano

Donaciano es la adaptación al castellano del italiano Donato, pero ha sido reemplazado por este en nuestros tiempos. Su base es el idioma latino, específicamente la palabra “donatus”, que se translitera como “el regalado” o “dado”, simbolizando el nacimiento de un nuevo bebé.

Doroteo

Así como su contraparte femenina, fue muy utilizado por escritores y artistas hispanos durante el conocido “Siglo de Oro”. Viene de la misma raíz que Teodoro, las palabras griegas que representan a un “don” y “Dios”, por lo que se interpreta como “don de Dios”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra E

Eleuterio

De gran carga religiosa, primero estuvo asociado a las figuras de dos dioses griegos, Dioniso y Eros, y luego a la cristiandad por su uso entre Papas y santos católicos. Es un término nativo de la lengua griega antigua, que indica “el liberador” o “libre”.

Eliodoro

Originalmente escrito Heliodoro, es la designación por la que se conoce a un gran número de filósofos y escritores de la Grecia clásica. Está compuesto por la unión de las voces helénicas “helios” (sol) y “doron” (regalo), por lo que se cree que literalmente es “el regalo del sol” o “agraciado por el sol”.

Eliseo

Debe su difusión a la figura bíblica que fue discípulo del profeta Elías, siendo su sucesor. Su base es el griego Elisaios, pero este viene a si mismo del hebreo “Elisha”, que quiere decir “Dios es mi salvación”.

Emerico

Ha sido reemplazado en castellano por una de sus versiones, Américo, famosa gracias al navegante italiano y que da nombre a un continente. Es la versión del germano Haimerich, fruto de la unión de los vocablos para patria y potente, por lo resulta en “la patria poderosa”.

Emeterio

En la España medieval fue muy utilizado en honor al santo mártir patrón de la ciudad de Santander. Se latinizó como Emetherius, pero es originario de la lengua griega y significa “mitad fiera”.

Epafrodito

Epafrodito fue un antropónimo común entre la población griega, en honor a la Diosa Afrodita. También fue un discípulo de San Pablo, mencionado en uno de sus escritos. Desciende del griego “epaphroditos” y puede entenderse como “amable” o “dedicado a Afrodita”.

Epifanio

Empleado por santos católicos, por lo que tiene alta carga religiosa. Deriva del vocablo griego “epiphanios”, visto como “el ilustre” o “el que expulsa brillantez”, una hermosa elección para nombrar a tu nuevo bebé.

Esiquio

Bastante usado por santos obispos cristianos del siglo V, así como filósofos y escritores del mismo periodo. También se estiliza Hesiquio y se define como “calmado” o “tranquilo” en su griego originario.

Espiridión

Otra variante gráfica es Espiridón. Es famoso por el santo taumaturgo, obispo de Chipre, una de las figuras más importantes del cristianismo primitivo. Se cree que viene de la palabra griega “speira”, que se translitera como “espiral” o “lazo”.

Estanislao

La forma nativa eslava de esta designación, Stanislav, es aún muy común en países de Europa del Este, siendo utilizado incluso por reyes y reinas de la región. Su procedencia es polaca y habla de “el que levanta la gloria” o “el glorioso”. 

Eutimio

Debe su fama entre las primeras comunidades cristianas a varios santos, especialmente al abad Eutimio el Grande. Proviene de la voz griega “euthimos” que significa “el de buen corazón”.

Eutropio

Es habitual conseguir este apelativo entre los personajes destacados dentro del Antiguo Imperio Romano, a pesar de ser nativo de la lengua griega. Es un derivado de la palabra “eutropos” y hace referencia a “el que cambia” o “el mutable”, una interesante opción a considerar.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra F

Fabriciano

Una variante antigua de Fabricio, que se usó en la Antigua Roma y luego fue empleado por varios santos cristianos. Fabriciano desciende de la palabra latina “faber”, entendida como “el orfebre” o “fabricante”.

Faustino

Faustino es una variación de Fausto y es una grafía difundida entre cristianos por un santo mártir romano. Viene del latín y se puede comprender como “relativo a Fausto” o con la misma acepción de este, por lo que sería “al que la suerte acompaña”.

Feliciano

Apelativo de mucho uso en la España de siglos pasados, pero ha sido reemplazado por el original Félix. Proviene del idioma latino y tiene la misma connotación, por lo que es visto como “feliz” o “afortunado”, una elección perfecta para llamar a todo bebé.

Ferreol

Ferreol fue empleado en Cataluña durante el Medioevo de manera regular, pero ha perdido relevancia en los últimos siglos. Procede del término latino “ferrum”, que se translitera como “hierro”.

Filemón

Existen varios personajes que a lo largo de la historia han expandido el uso de este nombre. Un personaje bíblico, de Colosas, que fue discípulo de san Pablo, un poeta griego de mucha influencia en la cultura helénica y un hombre que junto a su esposa forma parte de una leyenda mitológica griega; de este último viene la definición de Filemón, “el que es hospitalario”, pues fue el único que acogió al Dios Zeus a su paso por Capadocia. 

Fredesvindo

El original es la versión femenina Fredesvinda, reconocida por una santa anglosajona. Está compuesto por dos palabras germanas, frid y swind, que son “paz” y “sabiduría” respectivamente, y que juntas quieren decir “fuerte en la paz”.

Fructuoso

Durante el Medioevo fue muy utilizado en España para honrar a un santo de Tarragona. Es nativo del latín “fructuosus” y tiene la misma connotación que en español, por lo que se refiere a lo: fértil o fructífero, una bella acepción que puedes considerar al nombrar a tu bebé.

Frutos

También escrito Fruto, fue empleado en la Antigua Roma, pero su mayor uso se remonta a la España medieval para recordar al patrón cristiano de Segovia. Es una derivación del término latino “fructus”, que se señala como “fruto” simbolizando la fertilidad.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra G

Gumersindo

Incluso su equivalente femenino fue bastante habitual hasta principios del siglo pasado. Su raíz es la lengua germánica, de la que pasó al latín como Gomesindus, y se comprende como “el viajero” o “trotamundos”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra H

Herculano

Por su asociación con el héroe grecorromano, fue utilizado tanto en la Antigua Grecia como en Roma. Su ascendencia directa es la grafía latina “Hércules”, pero esta misma viene del griego Heracles, que se translitera como “la gloria de Hela”, diosa helénica primigenia, aunque también puede ser simplemente “perteneciente a Hércules”.

Heriberto

Es bastante popular en sus adaptaciones rusa y anglosajona, pero en español ha decaído su uso desde hace ya algún tiempo. Es fruto de la conjunción de las voces germanas heri y berht, ejército y resplandor respectivamente, y por ello evoca a “el ejercito brillante”.

Hermenegildo

Apelativo popular entre la monarquía visigoda y más tarde también popular entre la nobleza germana por su acepción. En español se puede estilizar Ermenegildo. Es el resultado de la unión de las palabras germanas antiguas “airmana” que es ganado, y “gilds” que es valor, creando “Airmanagild”, lo que se interpreta como “valioso por su ganado”. Es idóneo para quienes buscan un apelativo extenso o con un marcado carácter antiguo.

Herminio

Herminio fue habitual en España hasta mediados del siglo pasado, cuando su uso fue decayendo, debido a otras variantes sonoras parecidas como Germán. Su raíz es la voz germana “erman” que quiere decir: inmenso.

Hermógenes

Desciende de la cultura helénica, tomando parte en la tradición de honrar a los dioses y encomendar a los nuevos hijos. Su base es el griego Hermosgenos, que significa “el que pertenece a Hermes” o “engendrado por Hermes”, Dios mensajero olímpico.

Higinio

Su difusión entre cristianos se debe a la figura de un santo Papa a quien se recuerda el 11 de enero. Es nativo del griego como Hyginos, que se entiende como sano o vigoroso, adecuado para tener una marcada connotación antigua. 

Hilario

También Hilarión, en la España medieval fue ampliamente empleado para nombrar a los niños, parcialmente debido a la influencia del Papa Hilario. Es originario del idioma latino y es visto como “el alegre” o “contento”.

Hipólito

Hipólito es uno de los antropónimos que por excelencia han sido usados en el arte, empezando como un personaje mitológico griego, hijo de Teseo y luego protagonista de operas y novelas renacentistas. Desciende de la lengua griega antigua, “Hippolytos”, formado por “hippos” (caballo) y “luein” (desatar), por lo que se ha translitera como “quien libera los caballos” pero popularmente también como “el guerrero”.

Homobono

Es también un apellido, y su uso en Hispanoamérica fue influenciado por la figura del santo italiano Homobono u Ombrosio, patrón de los negocios. Está compuesto por los términos latinos “homo” y “bono” que literalmente hablan del “hombre bueno”; una curiosa connotación para asignar a tu bebé. 

Nombres Antiguos Masculinos – Letra I

Iluminado

Proviene del latín y puede interpretarse como “el ilustrado” o “el que conoce”; utilizado por cristianos de habla hispana haciendo referencia a la luz de la fe o de Jesucristo.

Indalecio

Este apelativo fue usado de manera exclusiva por la comunidad hispanohablante. Se cree que puede venir de la lengua antigua de la Península ibérica y se le designa la acepción del “mensajero del Señor” o “el de gran poder”.

Inocente

Inocente, como nombre cristiano, hace referencia al día en el que se recuerda a los niños que según la historia bíblica, el rey Herodes ordenó fueran ejecutados. La palabra en español tiene su base en el latín “innocentis” y quiere decir “el que no hace daño” o “libre de culpa”.

Ireneo

También escrito Irineo, es una versión masculina de la femenina Irene, pero no tan popular en la actualidad como este. Ireneo procede del griego y significa “el pacifico”.

Isidoro

Tiene una alta historia religiosa, siendo uno de los pocos antropónimos de origen pagano que sobrevivieron a la conversión de Roma al catolicismo. Su difusión es gracias al patrón de Madrid, San Isidro Labrador. Es un término griego compuesto por “Isis” y “doron”, por lo que se interpreta como “el regalo de Isis”, Diosa egipcia de la vida, una original elección para llamar a tu bebé.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra J

Justo

Utilizado por una cantidad considerable de santos cristianos, actualmente es más común como apellido. Su base es la palabra latina “iustus”, que se entiende como “unánime” o “que se apega estrictamente al derecho”.

Juvenal

Fue de uso frecuente en el Imperio Romano, por lo que es nombre tanto de mártires como de escritores y políticos antiguos. Es la versíon del latín “Iuvenalis”, o en castellano “juvenil”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra L

Leandro

Se conoce a partir de un relato mitológico griego sobre dos amantes separados, que ha sido traducido a través del tiempo en diferentes áreas del arte. Una de sus variantes, la euskera Lander, es bastante usada. Su origen es latino e indica: el hombre león.

Leocadio

Posee mucha relación religiosa, debe su difusión a la santa patrona del pueblo de Toledo, martirizada en la Antigua Roma. Inicialmente era un gentilicio para los ciudadanos de la isla griega de Léucada, que se translitera como “blanquecino” o “brillante”.  

León

En la actualidad es mucho más común como apellido, pero desde la época helénica fue empleado como antropónimo. Su base es la palabra griega “leonis” pero en español se considera como su raíz al latín “leo”, que hace referencia al mamífero felino, rey de la selva.

Leovigildo

Desciende de la lengua germana antigua, de tradición visigoda, y quiere decir “el coraje del amado”. En la España medieval fue utilizado en honor al rey visigodo que reorganizó el territorio español y gobernó en la Península ibérica durante el siglo VI.

Liborio

Con alta carga religiosa, su expansión como nombre de pila se debe a la figura del santo obispo de Lérida. Deriva del latín “libo” con la terminación – rio para convertirlo en apelativo, y significa “liberado” u “ofrendado a los dioses”.

Lope

Quizás uno de los nombres más utilizados en la España medieval, reconocido por figuras como el genio de la pluma Lope de Vega. También es la raíz del apellido López. Es una adaptación puramente hispana, específicamente vasca, del latín “lupus” o lobo, una acepción muy original que puede ser lo que buscas.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra M

Macabeo

Fueron conocidos como “Los Macabeos” siete hermanos hebreos que se rebelaron contra la dinastía helénica seleucida, recordados en la celebración judía de Hannukah y como santos mártires en la religión católica. Su base es la palabra hebrea “makkabah” que se comprende como “martillo”.

Macario

Macario fue en principio un adjetivo que se usaba en la Antigua Grecia para caracterizar a los dioses olímpicos o a las personas que se consideraban bendecidas por la suerte. Proviene de la legua griega de “Makarios” y se muestra como: afortunado, bienaventurado o bendecido.

Mamerto

Como otros apelativos de procedencia latina, sigue la tradición antigua romana de evocar a los dioses. Es la traslación al español del latín “Mamertus”, que es “perteneciente a Mamers”, una de las formas como se le llamaba a Marte, Dios romano de la guerra y la virilidad.

Margarito

Margarito es uno de los pocos casos en el que la versión masculina deriva de la femenina. Es una adaptación de Margarita, que simboliza a la flor silvestre. Su raíz es el termino latino “margarites” que se traduce como “perla”, una bella alternativa para considerar al llamar a un niño.

Medardo

Con una alta carga religiosa, su expansión en Europa se debe al santo obispo francés del siglo VI. Su fuente directa es el latín “Medardus”, pero este último se define como una apropiación del germano “Machthard”, formado por las voces para poder y fuerte, por lo que es señalado como “el que es fuerte por su poder”.

Melitón

Melitón se ha conservado a través del tiempo en su forma originaria, siendo difundido por varios santos católicos del siglo IV. Es nativo de la lengua griega y es comprendido como quien es “dulce como la miel”.

Melquiades

En Latinoamérica es famoso por un santo Papa, pero también por un personaje de la obra maestra “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez. Pasó al latín como “Melchiades” del griego, y se entiende como “Mi Dios es Yahveh”.

Minervo

Si bien la versión primigenia es Minerva, apelativo femenino que es aún muy utilizado, el masculino fue usado en épocas antiguas en honor a un santo mártir galo. Deriva del latino Menerva, que se traduce como espíritu o razón, y fue también la Diosa de la sabiduría en la mitología grecorromana, lo que lo hace una opción muy original para nombrar a tu bebé.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra N

Nemesio

Una de las adaptaciones que se usaron durante el Imperio Romano para alabar a la Diosa de la justicia Némesis. Proviene del latín e indica “justicia divina” o “que pertenece a Némesis”.

Nepomuceno

Es una creación cristiana, basada en la manera en la que se refiere al santo checoslovaco Juan Nepomuceno, patrón de Bohemia. Es un gentilicio, que simboliza a la ciudad en la que este personaje nació, Nopomuc, en lo que es hoy la República Checa.

Nicanor

Entre la población griega antigua fue bastante común, pasando a la posteridad por la acción de varios santos católicos. Es la combinación de las voces griegas “nike” y “ner” por lo que se interpreta como “hombre victorioso”.

Nicomedes

Usado por una dinastía de reyes bitinios en la Antigua Grecia del siglo III y I antes de Cristo. Está compuesto por los vocablos griegos “nike” o gloria y “medes” o pensamiento, significando “el estratega victorioso” o “victorioso por el pensamiento.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra O

Odón

En países de tradición germana aun es utilizado, pero en Hispanoamérica se expandió específicamente en la Edad Media por el santo que lleva este nombre. Es la alternativa del germánico “Oddon”, que se entiende como “el que es rico”.

Orencio

De alta carga religiosa, es el apelativo con el que se conoce a varios santos católicos de los primeros siglos. Su origen es latino y se comprende como “el sol naciente”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra P

Palemón

Palemón es la designación con la que se conoce a varios personajes de la mitología grecorromana, así como a un santo eremita. Deriva de la palabra griega “palem” que se traduce como: luchar, por lo que Palemón sería “el luchador”.

Pánfilo

Es un apelativo usado en la literatura por excelencia, en obras como el Decamerón, la comedia Epitrepontes y la tragedia Filostrato y Pánfila. Con el tiempo ha adquirido el significado errado de “tonto”, pero su verdadera etimología es la unión de las voces griegas “pan” y “philos” lo que es literalmente “el amigo de todos” o “el que de todo gusta”, haciéndolo una interesante elección para llamar a tu pequeño.

Perfecto

Muy usado en la España medieval, es ahora mucho más común en su versión de apellido. La base de este término es el latín “perfectus”, que tiene la misma acepción que en español, “perfecto” o “sin defecto”.

Pío

Pio es uno de los antropónimos antiguos con mayor carga religiosa. Más de diez papas lo eligieron para identificarse, así como varios santos cristianos. Pio es la transliteración del latino “pius” que es: el piadoso.

Plutarco

Preferido entre las familias griegas que vivieron en el Imperio Romano, fue designación de filósofos y venerables cristianos. Plutarco es una invención helénica que señala a el que “gobierna por su riqueza” o “el rico gobernante”.

Policarpo

Como en otros casos, Policarpo debe su difusión a las primeras grandes comunidades cristianas por el santo primitivo de origen romano. Deriva de la lengua griega y quiere decir “que da muchos frutos” o “muy fecundo”.

Pompeyo

En la Antigua Roma, la gens Pompeya era un grupo de familias poderosas, a que pertenecieron a las más altas posiciones políticas. Pompeyo es un término osco, un dialecto romano hablado por los sabinos, que se comprende como “quinto”, haciendo referencia al quinto hijo en nacer.

Primitivo

Sigue la tradición romana de designar a los hijos según su orden de nacimiento. Primitivo procede del vocablo latino “primitivus” que se entiende como “en primer lugar” o “el primero”.

Próspero

Próspero se traduce del idioma latino como “el afortunado” o “de buen futuro”. Muy utilizado por comunidades cristianas gracias a varios santos cristianos de los siglos III y V.

Prudencio

Prudencio es el equivalente masculino de una virtud, Prudencia, que ha estado conectada a la vida religiosa desde siglos pasados. Su base es el latín “prudens”, y tiene la misma acepción que en español, “cuidadoso” o “juicioso”, una bonita característica que puede ser perfecta para asignar.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra R

Remigio

Su difusión en Europa y luego en América se debe al santo obispo francés que convirtió a los francos al catolicismo. Proviene del latín “remigis” o “remex” y se translitera como “el remero”.

Restituto

Fue utilizado por las comunidades cristianas en la Roma Imperial para simbolizar la luz reparadora del bautismo. Es una grafía latina y quiere decir “el restituido” o “el restablecido”.

Robustiano

Robustiano fue empleado en siglos pasados para honrar a un santo cristiano martirizado en el siglo IV. Es una variante del latín Robusto y se puede interpretar como “fuerte como el roble”.

Romeo

Fue primero un sobrenombre para aquellos que iban a Roma en peregrinaje, pero luego de la obra “Romeo y Julieta” de William Shakespeare, se convirtió en uno de los antropónimos mas conocidos del mundo. Desciende del latín “romaeus”, gentilicio de los habitantes de la ciudad italiana de Roma y es una muy buena elección para nombrar a tu bebé.

Romualdo

Preferido por la nobleza italiana de siglos pasados, aun es utilizado en este idioma pero en español es poco común actualmente. Es la unión de las raíces germanas “hrom” o fama, y “wald” o gobierno, por lo que se entiende como “el famoso gobernante”.

Rufino

También Rufo, en principio fue un apodo que luego se convirtió en gentilicio, y finalmente en nombre de pila. Es el resultado de la traslación de la palabra latina “rufus” al español, que significa “pelirrojo”.

Ruperto

Versión antigua de Roberto, usado en la Edad Media pero que luego fue reemplazado por su variante moderna. Tiene el mismo inicio que Roberto, las voces germanas “hrod” y “berht”, gloria e ilustre respectivamente, por lo que se comprende como “famoso por su gloria”.

Rutilio

En principio fue simplemente un adjetivo, pero en tiempos imperiales se usó como antropónimo entre la población romana. Su base es el vocablo latino “rutilus”, que se traduce como “brillante” o más directamente “rutilante”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra S

Salvio

Es originario del latín, de “salvus” y se translitera como “sano”. En nuestros tiempos es mucho más habitual como apellido, pero entre las primeras comunidades cristianas fue bastante común. Es adecuado para que a nuestro

Saturnino

Forma parte de la tradición romana de consagrar a los Dioses el porvenir de los nuevos hijos. Saturnino es la adaptación castellana del latín Saturninus, que indica “que pertenece a Saturno”, Dios romano de la agricultura.

Segundo

En la cultura romana antigua existía la práctica de llamar a los bebes según el orden en que hubiesen venido al mundo. Por esto, Segundo es tanto en español como en su latín nativo, de “secundus”, “el segundo en nacer”, idóneo si ya tenemos un hijo.

Severo

Varios emperadores romanos fueron conocidos de esta manera, asi como santos y escritores de gran influencia. En español es un adjetivo y como nombre de pila tiene el mismo significado que en latín, siendo “el riguroso”, o exacto, una original opción para considerar al elegir un apelativo para tu hijo.

Silvestre

De gran carga religiosa, Silvestre ha sido un antropónimo común entre papas católicos. Su raíz es el termino latino “silvestris”, que es “salvaje” o “de la selva”.

Simeón

Simeón es famoso por ser un personaje bíblico, hijo de Jacob. Así mismo, el último zar de Bulgaria llevó esta designación. Sin embargo, ha sido reemplazado por la grafía similar Simón. Procede del hebreo “sim’on”, que se entiende como “Al que Dios ha escuchado.

Sisenando

Sisenando fue un rey visigodo de la región hispánica que gobernó durante el siglo VII. Es fruto de la unión de las voces germanas “sig” o victoria, y “nand” que es atrevido, comprendiéndose como “victorioso por su audacia”.

Sotero

Su difusión entre los primero cristianos se debe a la simbolización de Jesucristo, pues en un principio no se consideraba adecuado utilizar su denominación directamente, y se utilizaban sinónimos. Sotero es una palabra griega que se translitera como “el salvador”, y puede ser una muy original elección para llamar a tu hijo que viene en camino.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra T

Telésforo

Telésforo es un Dios menor de la mitología helénica, conectado a la recuperación de la enfermedad. Su base es la lengua griega y se define como “el que lleva a un buen resultado” o “el mensajero”.

Teodomiro

Su difusión en España durante el Medioevo se debe al rey visigodo que gobernó en el siglo VIII en la península ibérica. Procede de la conjunción de las voces germánicas “theud” y “mir”, pueblo y fama respectivamente, por lo que se interpreta como “el ilustre pueblo”.

Teótimo

Teótimo es un nombre tradicional helénico cargado de religiosidad, siendo popular por el santo obispo de Constanza, en la actual Rumania. Es resultado de la unión de los vocablos griegos “theos”, Dios y “time”, “honor”, por lo que se cree que indica “quien honra a Dios”, una bella acepción para asignar a tu nuevo bebé.

Tiburcio

Muy usado a principios del siglo XX en Hispanoamérica, ha caído en desuso, pero en principio fue un gentilicio. Originario del latín, proviene de la palabra “Tibur”, antiguo topónimo con el que se identificaba a quienes venían de lo que es hoy la ciudad italiana de Tívoli.

Toribio

Fue popular entre religiosos del siglo V en España, pero ha sido utilizado como apellido en la actualidad. Toribio es un término latino que quiere decir “dinámico” o “ruidoso”.

Trifón

Trifón fue común en comunidades cristianas romanas, en honor a un santo mártir recordado el 1 de febrero. Desciende del griego y se entiende como “extravagante” o “de gran vida”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra U

Ulrico

Aun es empleado en los países europeos de idioma eslavo, pero en castellano ha disminuido su uso. Ulrico es la versión del anglosajón “Ulrich”, creado a partir de las voces “wulf” y “rik”, que son lobo y poderoso respectivamente, por lo que se le comprende como “poderoso como un lobo”, una proposición muy original.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra V

Valeriano

Valeriano, así como Valerio, su raíz, fueron apelativos comunes en la Antigua Roma. Además, existen al menos ocho santos cristianos conocidos como Valeriano. Nace del latín “valere” que se traduce como “el que es fuerte” o “sano”.

Venancio

También escrito Benancio, tuvo gran difusión en Hispanoamérica a finales del siglo XIX e inicios del XX por ser común entre santos. Es una grafía latina que se translitera como “el cazador”.

Victoriano

Ha sido reemplazado en la actualidad por la variante italiana Victorino e incluso por la base de este, Vitorio, todos derivados de Víctor. Es nativo del latín y quiere decir “el vencedor” o “el victorioso”.

Nombres Antiguos Masculinos – Letra Z

Zenón

Siguiendo la tradición grecorromana de alabar a los Dioses a través de los apelativos, Zenón es un término griego que significa “consagrado a Zeus”, Dios primigenio helénico del trueno y padre de las demás deidades olímpicas.

Zoilo

También Zoelo, es principalmente reconocido por el filósofo y gramático griego que se destacó en la crítica homérica. De origen griego, se interpreta como “lleno de vida”, una hermosa acepción que puede ser perfecta para nombrar al bebé en camino.

Nombres Antiguos Unisex

Nombres Antiguos Unisex – Letra A

Aminta

También escrito Amintas, en un principio fue usado como apelativo masculino, especialmente conocido por tres reyes macedonios del siglo VI, pero en épocas más recientes se le ha considera como una opción femenina. Tiene procedencia griega y se comprende cómo “que socorre” o “que defiende”.

Nombres Antiguos Unisex – Letra B

Buenaventura

A lo largo de la historia ha sido usado tanto para niña como para niño, siendo una palabra con alta carga religiosa. Proviene del latín y se entiende como “buena suerte”.

Nombres Antiguos Unisex – Letra C

Cruz

Fue habitualmente utilizado por cristianos, por la referencia a la Santa Cruz en la que fue crucificado Jesús de Nazaret. Su raíz es la voz latina “crux” y tiene el mismo significado que en español, una original acepción que puede ser perfecta para designar a tu pequeño.

Nombres Antiguos Unisex – Letra D

Deogracias

En principio fue empleado como antropónimo femenino pero luego, gracias al santo obispo de Cartago, comenzó a aplicarse también a los niños. Es la traslación literal del latín “Deogratias”, que es: gracias a Dios.

Nombres Antiguos Unisex – Letra E

Encarnación

Puramente cristiano, nace de una de las ideas principales detrás de esta religión, que explica que Dios se hace humano a través de Jesús para ayudar a la humanidad. Encarnación viene del latín “Incarnatio”, que quiere decir “dentro de la carne”.

Nombres Antiguos Unisex – Letra J

Jovita

Jovita fue en principio un apelativo masculino, pero por su terminación en – a ha sido transformado también al género femenino. De cualquier forma, es nativo del latín, de Iovitus, y significa “de la familia de Júpiter”, Dios romano principal. 

Nombres Antiguos Unisex – Letra P

Práxedes

También escrito Práxedis, originariamente fue de naturaleza femenina pero a través del tiempo se empezó a utilizar como antropónimo ambiguo. Es la versión en forma de nombre de pila del término griego “praxis”, por lo que se interpreta como “activo” o “diligente”, una hermosa y original manera de llamar al nuevo integrante de la familia.

Como te hemos mostrado, los nombres antiguos son una rica fuente que puede servir al considerar como llamar al nuevo integrante de tu familia. Por estar en desuso, muchos son propuestas interesantes, curiosas y llamativas que pueden adaptarse a lo que estás buscando.

Desde apelativos monárquicos, pasando por algunos con mucha carga religiosa, y terminando en aquellos que deben su fama a la literatura o las artes, todos estos nombres tienen una historia interesante y fructífera.

Recuerda analizar detalladamente el apelativo a elegir por su origen, significado, fonética y adaptación a la actualidad, ya que muchos nombres antiguos a pesar de tener una proveniencia excelente, puede tergiversarse por quienes no tengan conocimientos al respecto y malinterpretarlos o no apreciarlos correctamente, por lo que es importante tomar esto en cuenta y culturizar a la mayor cantidad de personas posibles en el entendimiento de los nombres propios.

Aqupi te dejó un vídeo que habla sobre los nombres de los papas más comunes que en su mayoría forman parte de los nombres antiguos:

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