Los nombres antiguos forman una fuente nutrida de información en el momento de escoger cómo llamar a un hijo. Muchos de estos tienen una angosta relación con la religión, siendo esta el origen más longevo de todos y cada uno de los nombres, allí hallamos la relación con los apodos de beatos, personajes bíblicos y con las virtudes teológicas.

Así mismo, la mitología forma una raíz muy utilizada desde recónditas temporadas, que todavía está vigente y produce opciones agradables y tentadoras para elegir. Además de esto, encontramos ciertos nombres femeninos cuyo origen está en los masculinos, siendo versionados en este género en honor a sus cualidades de poder.

Común es hallar antropónimos antiguos asociados a la monarquía, o bien que le da cierto realce al que los emplea. Los nombres de reyes y reinas, o de emperadores fueron de uso frecuente en el pasado. Algunos nombres se han transformado en antiguos, porque se han dejado de utilizar y absolutamente nadie los recuerda, lo que los hace poco comunes.

Por su lado, el arte aportó muchos nombres en la temporada del esplendor del teatro y de las obras literarias, dando paso a un enorme abanico de nombres de niña o de niño a seleccionar.

Bueno vamos allá, aquí tienes el:

Listado de Todos los Nombres Antiguos de Niñas

Nombres Antiguos Femeninos – Letra A

Abdona

Versión femenina de Abdón, nombre por el que fue conocido una de las Jueces israelitas que rigió por ocho años antes de Sansón. Es procedente del hebreo y se traduce como “la servidora de Dios”.

Abigail

Propio de la antigua lengua hebrea, Abigail es un personaje bíblico del Antiguo Testamento, tercera esposa del rey David y profetisa del pueblo israelí. Su apelativo está compuesto por las palabras “abi” o “mi padre” y “gail” o “júbilo”, por lo que se comprende como “la alegría de mi padre”.

Ada

Bastante empleado a finales del siglo XIX y principios del XX, Ada fue adoptado por los germanos de dos posibles raíces; la turca, en la que se entiende como nobleza, o la hebrea, donde se translitera a belleza u ornamento.

Adalberta

Variación femenina de Adalberto, está formado por los términos germanos “adal” (noble) y “berth” (reluciente), con lo que se define como “la que reluce por su nobleza” o “ilustre por su nobleza”, una interesante propuesta para nombrar a tu nuevo bebé.

Adalgisa

Esta denominación fue muy utulizada a mediados del siglo XIX en toda Europa, gracias a un personaje de la obra lírica “Norma” del compositor italiano Vincenzo Bellini. Viene del idioma germano y se interpreta como “lanza noble” o “noble por su lanza”.

Adelaida

Muy habitual entre la monarquía europea hasta el siglo XIX, Adelaida es el equivalente castellano al germano Adelheid, creado con las voces para “nobleza” y “aspecto”, simbolizando a “la de noble aspecto”.

Adelfa

Es una alteración antigua en español del heleno Dafne, y se emplea para llamar a una flor también famosa como “trinitaria”, de color rosa o lila. Dafne quiere decir “Laurel” y asimismo es un personaje mitológico helénico, una ninfa de los ríos, perseguida por el Dios Apolo.

Adelina

Aunque de origen germánico, fue popularizado por los italianos y españoles hace dos siglos. Es una conjunción de “athal” y “win”, lo que tiene dos posibles significados: “de noble estirpe” o “triunfo”, una creativa elección para estimar al llamar a toda niña.

Adolfa

Opción femenina utilizada en el pasado, del masculino germano Adolfo. Está formado por las partículas “athal”, noble, y “wulf”, lobo, por lo que literalmente es “el noble lobo”, pero por la relevancia que se le daba a este animal en la cultura nórdica primitiva también representa al “noble guerrero”.

Adoración

Con una fuerte conexión religiosa, Adoración hace referencia al pasaje bíblico en el que tres reyes magos de lejanos rincones ofrecen regalos como reflejo de veneración al niño Jesús. Nativa del latín, como “adorare”, es la unión de loas palabras “boca” y “hacia”, asociados a la idea de que los humanos efectúan esta acción a través de las alabanzas y gracias a Dios.

Agapita

También escrito Ágape, equivale al masculino Agapito y fue muy usado como nombre de pila a lo largo de los siglos V y X en Europa por su carga religiosa. Es un derivado del heleno “agápe”, que pasó al latín como Agapetus, y se traduce como “la amada” o bien “la que es amable”.

Aglaya

Proviene de la mitología griega, siendo el apelativo con el que se identifica a la más joven de las Cárites, Diosas hijas de Zeus, encargada de la creatividad y la inteligencia. Se entiende como “la resplandeciente” o bien “la espléndida”, una alternativa a estimar al llamar a tu nueva bebé primordialmente si se es entusiasta de esta mitología.

Agnes

Agnes es una versión antigua greco-latina de Inés, que se ha usado extensamente en idiomas como el alemán o bien el francés. En heleno se translitera como “la casta” y en latín evoca la idea del cordero de Dios.

Agripina

Esta designación es el femenino de Agripa y de su descendiente Agripino. Agripa era una familia romana de mucho poder a lo largo del Imperio y se expresa como “nacida de parto difícil”, y se estima que su origen primigenio puede ser etrusco.

Águeda

Muy utilizado en la España medieval, es el sinónimo castellano de Ágata, derivado de la lengua griega, directamente del adjetivo “agathos” o bueno”, por lo que se entiende como “la bondadosa”.

Agustina

Puede utilizarse Agostina, siendo la forma femenina de Agustín o incluso de Augusto, que procede del latín Augustus, literalmente “santo” o “venerable” así como “relativo a los augurios”, y hacía referencia en el Imperio Romano al emperador Octavio.

Aída

Esta designación fue difundida por la ópera italiana Aida, la que trataba sobre la historia amorosa entre una princesa etiope y Radamés, un militar egipcio de alto rango, compuesta por Giuseppe Verdi en 1872. Viene del hebreo “ayda”, se interpreta como “distinguida”, “generosa” o bien “la que regresa”.

Alba

Muy común como topónimo en España. Alba es una denominación que desciende del término latino “albus” que quiere decir “blanca” o “clara” y se asocia con el amanecer.

Albana

Usado en el Imperio Romano como antropónimo y expandido por los cristianos en toda Europa con la expansión de la fe católica, fue originariamente un gentilicio latino, derivado de la palabra latina “albus” o bien “blanco”.

Alberta

A diferencia de su contraparte masculina, esta palabra es poco usada en nuestros días. Está compuesto por dos voces germánicas “athal”, noble, y “berht”, ilustre, que unidas se definen como “ilustre por su nobleza”. También se halla en el pasado como el diminutivo Albertina, una interesante propuesta para nombrar a tu nuevo bebé.

Alcira

Alcira es una palabra que puede tener dos significados; el primero es “orgullo de los nobles” en idioma teutón y el segundo es “la isla”, del árabe “al-gazira”, como se le llamaba a una ciudad española a lo largo del dominio musulmán.

Alda

Alda proviene del latín “aldous”, que se entiende como “antiguo”, pero también puede ser noble o bien esencial. Conocido en la Francia del siglo XI por el personaje femenino de la obra El Cantar de Roldán, un relato sobre una batalla histórica en la localidad pirinea de Roncesvalles.

Alejandrina

Es un diminutivo en desuso de Alejandra, que es a su vez la proposición femenina de Alejandro, conjunción de las partículas griegas “alexein” (resguardar) y “andros” (hombres), por lo que se apunta como “la protectora de los hombres”.

Alfonsina

Versión femenina de Alfonso, que fue extensamente utilizado por la monarquía portuguesa, de España y de la Italia medieval. Está creado desde las raíces godas “all” o todo, “hathus” o lucha y “funs” o batalla, por lo que se interpreta como “siempre preparado para la batalla”.

Almira

Popularizado por la protagonista de la ópera Almira: reina de Castilla, primera obra del reconocido compositor alemán Georg Friedrich Handel de 1705. Se piensa que esta designación es nativa del árabe antiguo “almera”, que se traduce como: princesa, una creativa elección ideal para nuestra “princesa”.

Altea

Altea es como se le llama en la mitología griega a la reina de Calidonia y  madre de Meleagro, cazador del Jabalí de Calidón. Su apelativo proviene de la voz griega “althaia”, que significa sana o saludable.

Amada

Extensamente empleado en la Antigua Roma por los cristianos y después difundido por toda Europa en los siglos siguientes. Amada es resultado del verbo amar, que viene del término latino amare, y se explica cómo “a la que se ama”, conectándose también con la evocación “la amada por Dios”.

Amadora

Contraparte femenina de la dominación masculina Amador, no muy utilizado en la hoy día. Desciende de la forma latina “amator” que se translitera como “la que ama”.

Amalia

Nombre popular entre las familias aristocráticas de Europa Occidental en especial entre los siglos XVI y XIX. Tiene dos posibles acepciones; en la lengua griega, procediendo de “amalos” quiere decir suave o bien tierna, y del teutón, se le asocia con el sustantivo “labor”. 

Amapola

Amapola es la palabra con la que se identifica a una planta herbácea y a su respectiva flor, que en la antigüedad se empleaba para producir opio. Tiene origen en la palabra “habapuara”, compuesta por la unión del árabe “habb” (semilla) y el latín “papaver” que representaba a esta planta y que es su definición taxonómica.

Amaranta

Es principalmente un arbusto y su respectiva flor, de un color tan característico que se ha transformado en un pigmento señalado como Amaranto, así como un ave rosada. Amaranta es resultado de la evolución del griego “amarantos” que se entiende como “imperecedero” o “sin marchitar”, reflejando la durabilidad de la planta.

Amatista

Con una intensa carga histórica, la amatista es una piedra preciosa derivada del cuarzo; puede ser violeta, y su designación proviene del heleno “amethystos” que se interpreta como “sin embriaguez”, puesto que en la cultura helénica se utiliza como poción contra la resaca y la ebriedad, a parte de ser un personaje mitológico perseguido por el Dios de la celebración Dioniso.

Ambrosia

La ambrosía es según la mitología helénica, la bebida o comida que los Dioses olímpicos consumían y les daba inmortalidad. A lo largo del Imperio Romano la idea fue adoptada por los cristianos, asociándose a Dios y la vida eterna, por su significado literal en lengua griega, “no mortal” o bien “divina”.

Aniceta

Conectado a la religión católica por el papa San Aniceto, es la proposición femenina de Aniceto, que procede del griego Aniketos, que se entiende como “invencible” o bien “victorioso”.

Antolina

Es un equivalente femenino de Antolín, que por su parte deriva de Antonio, un gentilicio que hace referencia a la familia romana Antonius, palabra que se considera nativa del etrusco y señala “valiente” o bien “combatiente”.

Antonieta

Es una versión de Antonia, conocida por la reina consorte de Francia María Antonieta de Austria. Antonia es un patronímico latino de una gens poderosa del Imperio Romano y se asocia con la idea de valentía y coraje, una interesante propuesta para nombrar a tu nueva bebé.

Apolonia

Popularizado entre cristianos por Santa Apolonia, una mártir romana del siglo III, es la variación femenina de Apolonio, que desciende de la lengua griega y se translitera como “relativo a Apolo”, el Dios helénico de las artes y la belleza.

Araceli

También escrito Aracely, es un apelativo cristiano antiquísimo que representa la comunicación entre el humano y Dios por medio de la piedra sagrada del monte Capitolio, en la ciudad de Roma. Está formado a desde las raíces latinas “ara” (altar) y “coeli” (cielo), con lo que representa al “altar del cielo”.

Arcadia

Arcadia es una localidad griega, recordada por autores renacentistas y románticos que la transformaron en un oasis imaginario de paz y armonía. Del mismo modo es la contraparte femenina del masculino Arcadio, antropónimo de múltiples beatos medievales. Viene del heleno Arcas, un héroe mitológico, hijo de Zeus y de Calisto, que enseñó a los primeros pobladores de la región a sembrar trigo.

Argimira

Grafía femenina de Argimiro, en desuso en la actualidad. Su origen es germánico, proveniente de Erchanmir, la unión de las voces “ercan”, libre o noble, y “mers”, ilustre o brillante, por lo que se define como “ejército famoso” o bien “brillante por su nobleza”.

Arminda

Es una alteración femenil poco usada, del masculino Armando, que es nativo de la lengua teutona, creado a partir de la conjunción de los términos “hard” y “mann”, lo que es literalmente “hombre fuerte”, pero que también se traduce como “guerrero”.

Arnulfa

Común entre la realeza franca, española y nórdica medieval y renacentista, es una adaptación de Arnulfo, que desciende de la traslación del germano Arnwulf, que quiere decir “águila lobo”, refiriendo las cualidades de los dos animales en la cultura teutona.

Arsenia

Proviene del heleno y evoca a una mujer “enérgica” o “fértil” y su equivalente masculino fue reconocido y conectado a la religiosidad a lo largo del siglo IV por ser denominación de múltiples beatos católicos.

Atala

Su empleo en el siglo XIX se debe en buena medida a la obra francesa Atala o los amores de dos salvajes en el desierto, una novela romántica publicada en 1801 por François-René de Chateubriand. Atala deriva del adjetivo griego “athalos”, que se entiende como joven o juvenil.

Atanasia

Variación menos usada de Anastasia, por el que se conoce a múltiples santas europeas. Tiene procedencia griega y se interpreta como “la inmortal”, a partir de la palabra “atanatos”.

Atenea

Atenea es una de las Diosas helénicas del Olimpo, con poderes sobre la guerra, la sabiduría y la justicia. Fue adoptado por la nobleza europea durante la historia. Su origen es griego y se comprende como “la de amplio conocimiento”.

Augusta

Así como la opción masculina, fue utilizado hasta más o menos el siglo XIX como apelativo por las monarquías occidentales. Viene de la tradición latina, siendo al comienzo un título propio del emperador romano que se traduce como “sagrada” o “consagrada por Dios”.

Aurelia

Aurelia fue la gens romana de la que provenía la madre del emperador Julio Cesar, llamada de mismo modo. Está formada a partir de la palabra latina “aurelios” transliterada al español como dorada o reluciente.

Avelina

Difundido en América Latina a principios del siglo pasado, es una grafía femenina de Avelino, designación puramente gálica de la zona asturiana, que se define como “procedente de avellanas”, una hermosa acepción que puede ser perfecta para tu nueva hija, promordialmente si eres amante de este punto.

Azucena

Este antropónimo es una adaptación popular de Shushan, con origen árabe de la que también desciende Susana. En español quiere decir “lirio”, haciendo referencia a la flor, pero asimismo representa la alegría en su raíz hebraica.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra B

Balbina

Muy utilizada entre cristianos hasta hace un siglo como celebación de Santa Balbina, una mártir romana, es la variación femenina de Balbino, que por su parte proviene del término latino “balbus”, que quiere decir tartamuda.

Baltasara

Este nombre fue propagado en España a lo alrgo el siglo XVI y XVII, gracias a la obra “La Baltasara”, una comedia española sobre una actriz que tiene una revelación religiosa en plena actuación, basada en la vida real de la artista Ana Martínez. La manera masculina original es fruto de la frase asiria “Bel-Sar-Utsor”, que se interpreta en español como “Dios protege al rey”.

Bartola

Es un diminutivo antiguo transformado en antropónimo femenino de Bartolomé, asociado al santo apóstol de Jesús de Nazaret. De su base hebrea “bar-Tomay”, de la que pasa al idioma griego, se puede definir como: hija de Ptolomeo o Tolmay, una interesante propuesta para salir de lo común.

Basilia

La alteración masculina de esta denominación fue popular en Rusia y Bulgaria a finales del siglo XIX y comienzos del XX, pero también en el Medioevo pormúltiples santos católicos. Basilia viene del heleno “basileios” que se traduce como “reina”.

Basilisa

Empleado por las monarquías de Europa del Este anteriormente, es además como se le llama a la princesa o protagonista de los cuentos de hadas del folclore ruso. Es un equivalente del griego Basilia, por lo que también se translitera como: reina o emperatriz.

Batilde

También escrito Batilda, fue muy utilizado por comunidades cristianas antiguas francesas y alemanas, para honrar a Santa Batilde de Ascania, una reina merovingia. Batilde desciende de forma directa del latín “Bathildis”, pero es nativo del idioma germano, resultado de la unión de “badu” (combate) e “hild” (lucha), por lo que se explica como “la combatiente” o “la que dirige en batalla”.

Belisa

Belisa es un anagrama del genio de la pluma Lope de Vega, quien creó esta grafía para llamar a su primera esposa, Isabel de Alderete, y que luego transformaría en una comedia, “Las bizarrías de Belisa”, de 1634. Isabel puede tener dos acepciones; si es nativa del latín, se entiende como “Isis la bella”, en referencia a la Diosa de egipcia de la fertilidad. Por otra parte es propia del hebreo, es “promesa de Dios”, con toda esta historia la hace una alternativa a considerar.

Belisaria

Contraparte femenina de Belisario, conocida por el general bizantino que impulsó la expansión del Imperio romano en el Occidente. Belisaria es una derivación del griego antiguo, formado a partir de la conjunción de “belos”, dardo o flecha, y “áreos”, referente a Ares, por lo que se identifica como “el dardo de Ares”, Dios helénico de la guerra.

Benedicta

Benedicta es la variación femenina de Benedicto, un nombre preferido entre papas católicos y miembros de la realeza danesa y alemana del siglo XVII. Viene de la oración latina “Bene Dicto”, que quiere decir “bien dicho”, por lo que se representa como “aquella de quien se habla bien”.

Benigna

Por su simbología, fue muy empleado durante el Imperio Romano. Benigna proviene de la palabra latina “benignus”, que quiere decir en español “dispuesta al bien” o “la que trae el bien”, idóneo para nuestra hija.

Benilde

También escrito Benilda, fue común entre los primeros cristianos después del fin de la persecución en la Antigua Roma, para rendir honor a Santa Benilde, una mujer mártir de Córdoba. Este apelativo es nativo del idioma teutón antiguo y se entiende como “la bandera del guerrero” o “valiente en combate”.

Berenice

Varias princesas y reinas de la dinastía Ptolemaica egipcia fueron conocidas de este modo, así como una hija del rey judío Herodes Agripa I, cuya historia de amor con el emperador Tito Flavio Vespasiano ha sido contada y re-imaginada por artistas a través del tiempo. Es una palabra macedonia que procede del heleno “pherenike”, que se comprende como “portadora de la victoria”.

Bernabea

Ligado a la figura de San Bernabé, un apóstol cristiano que predicó a lo largo del siglo I, siendo uno de los símbolos del cristianismo primitivo. Viene de la lengua aramea, particularmente de “bar nabya”, que se traduce como: hija de la premonición o de la consolación.

Bernarda

Este antropónimo es la alteración femenina de Bernardo, denominación conectada al santo de Claraval, un reverendo francés del siglo XI, doctor de la Iglesia. Está creado a partir de las partículas germanas “berin” (oso) y “hard” (fuerte), por lo que se translitera como “osa fuerte” o “guerrera fuerte como un oso”.

Berta

Bastante empleado entre la monarquía franca y merovingia de los siglos V y VII, que se propagó en toda Europa con sus matrimonios. Berta es la evolución de la voz germana “berht”, que significa brillante o reluciente, una hermosa acepción que puede ser perfecta para tu nueva hija.

Betania

Betania es un topónimo, citado en la biblia para referirse a dos sitios; la localidad en que San Juan Bautista efectuaba bautizos, y una aldea cerca de Jerusalén donde residía Lázaro con sus hermanas Marta y María. Deriva de la frase aramea “beth anya”, que quiere decir “casa de frutos” o casa de aflicción”.

Betina

Betina es una adaptación al español del diminutivo italiano Bettina, producto de la designación Isabela o Elisabeta; por esto, tiene exactamente el mismo origen e interpretación, que puede ser latina, como “Isis la bella”, en referencia a la Diosa de egipcia de la fertilidad, o hebrea como “promesa de Dios”.

Betsabé

Es un personaje bíblico, esposa del rey David y madre del rey Salomón, cuya historia fue recreada en el Antiguo Testamento. Es una adaptación al español del hebreo “Batsheba”, “la hija de la opulencia” o “la séptima hija”.

Bienvenida

Según la costumbre romana, se les asignaba esta grafía a aquellos niños muy esperados por sus padres. Es un término latino, “benevenutus”, que tiene la misma acepción que en español, “bien recibida”, una interesante propuesta para nombrar a tu bebé.

Bonifacia

Con una gran carga religiosa, es la versión femenina de Bonifacio, muy usado entre papas y curas en siglos pasados. Bonifacia es fruto de la unión de las raíces latinas “bonus” (bueno) y “fatum” (destino), lo que se interpreta como “la de buen destino”.

Brígida

Su popularidad se debe a Santa Brígida, una de las patronas de Irlanda que adquirió las propiedades de la Diosa celtica del fuego, Brigid, asimilándose al cristianismo. Nace de este vocablo celta, “brighid”, que se comprende como “la fuerte”.

Briseida

“La de las lindas mejillas”, Briseida es un personaje de la mitología griega, siendo el catalizador del primer acto de La Ilíada de Homero. Era una viuda troyana que fue raptada por Aquiles y su nombre viene del griego “Briseis”, o “perteneciente a Briseo”, padre de Briseida según las leyendas, pero también un sobrenombre del Dios Dioniso.

Brunilda

Nativo de la lengua alemana, se entiende como “la guerrera armada”. Fue popularizado durante el siglo XIX por la obra de Richard Wagner, “El anillo del Nibelungo”, un ciclo operático basado en la mitología teutona. Para la cultura germana antigua, Brunilda es una valquiria y escudera.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra C

Calíope

Musa griega de la poesía y la elocuencia, según la mitología helénica es  hija de Zeus y Mnemosine y madre de Orfeo.  Esta denominación tiene origen en el griego “Kalliope”, que se traduce como “la de bella voz”.

Calixta

Contraparte femenina de Calixto, designación con mucha carga religiosa, pues es elección repetitiva entre papas católicos. Desciende de la voz griega “kallistos” o “bellísima”, una elección perfecta para toda niña.

Candida

Forma femenina de Cándido, que ganó fama por el cuento filosófico Cándido o el optimismo, del escritor francés Voltaire, publicado en 1759. Cándida, proviene del latín “candidus”, que se translitera como “radiante” o “feliz”.

Caridad

Está relacionada a la religión, siendo una santa mártir romana que conforma junto a sus hermanas Fe y Esperanza, el conjunto de virtudes teológicas del cristianismo. Es la traslación al español del latín “caritas”, que tiene el mismo sentido que en castellano, la actitud de ayudar desinteresadamente a los demás.

Carmela

Es un equivalente alternativo de Carmen, grafía con alta carga mística, pues su uso se remonta al Monte Carmelo, lugar en Israel donde apareció la Virgen María. Se cree que tiene dos posibles inicios: el vocablo hebreo “karmel”, que hace referencia a la montaña israelí, o la voz latina para canto o poema.

Casilda

Bastante utilizado entre los nobles españoles de siglos pasados, debe su fama a la Santa Casilda de Toledo, una mártir hija de musulmanes. Puede tener dos acepciones diferentes; en la lengua germánica, puede proceder de la raíz germánica “hatuhild” que es “combate”, o del término árabe “kassilda”, que es “cantar”.

Casimira

Antropónimo que tuvo éxito entre la monarquía polaca y lituana por muchos años en la Antigüedad, siendo la variante femenina de Casimiro. Su origen está ligado a la lengua eslava y se le asignan los significados de “ilustre comandante” o “proclamadora de la paz”.

Casta

Es la variación femenina del masculino Casto, utilizado desde el inicio de la religión cristiana como nombre de pila. Es la interpretación castellana de la palabra latina “castus”, que quiere decir pura o virgen.

Caya

Es la versión femenina de Cayo, pero mientras este último se entiende como grajo, Caya viene del latín “gaia”, que es urraca. Fue uno de los apelativos romanos más famosos durante el imperio, por pertenecer a personajes como Cayo Julio César, militar de la república.

Cayetana

Popularizado por las duquesas de Alba XIII y XVIII, esta última es la persona con la mayor cantidad de títulos nobiliarios del mundo. Su designación es una derivación latina del gentilicio de Gaeta, una antigua ciudad italiana, que a su vez deriva de Caieta, ama de crianza del héroe grecorromano Eneas.

Ceferina

Tiene historia mitológica, siendo su forma masculina la denominación que se le daba en la mitología helénica al viento del oeste, pero debe su fama al papa Ceferino, quien gobernó durante el siglo III. Ceferina desciende del griego “zephyrus”, que se traduce como “que trae la vida”, una bella acepción que puede ser perfecta para tu nueva hija.

Celedonia

Es nativo del idioma griego antiguo y se define como “golondrina”. Fue extendido entre los cristianos españoles para honrar al mártir San Celedonio, que en vida fue soldado del Imperio Romano, patrono de Santander y La Rioja, España.

Celestina

Esta grafía se hizo reconocida por ser la manera en la que se refería a la obra “Tragicomedia de Calisto y Melibea”, de Fernando Rojas, exitosa a finales del siglo XVI. La palabra “celestina” proviene del “caelestinus” y se comprende como “perteneciente al cielo.

Cenobia

También escrito Zenobia, es la denominación con la que se conoce a la reina de Palmira y Egipto Septimia Barhzabbai, así como a una reina consorte aramea. Cenobia viene de la lengua griega y evoca a la “vida en común”.

Cira

Su equivalente masculino fue utilizado por reyes persas antiguos, siendo Ciro II el Grande el más famoso y celebrado en el arte. Es un apelativo de origen persa, “kurus”, que pasó al griego como “kyros”, que puede interpretar como: sol o joven.

Clemencia

Usado por la monarquía germana y húngara durante el siglo XIII, con una inmensa carga religiosa, siendo una virtud teológica. Desciende del latín “clementia”, que tiene el mismo significado que en español, misericordia o benignidad, una interesante propuesta a considerar.

Clementina

Nombre de princesas europeas del siglo XIX, como la socialité Clementina Pauline von Metternich.  Clementina es una proposición alternativa de Clemente, descendiendo del latín “clemens”, que quiere decir: benigna o buena.

Clío

Es producto de la mitología griega, siendo la musa de la historia y la poesía lírica, hija de Zeus y la Memoria. También se puede escribir Cleo, y viene del griego “kleio”, que se comprende como: alabar o cantar.

Clodovea

Apelativo con el que se conoce al rey franco Clodoveo, iniciador de la dinastía merovingia y primer rey cristiano. Esta designación es una proposición antigua que proviene de la misma raíz que Luis, o Luisa, el germano Ludwig, que indica “ilustre en batalla”.

Clotilde

La Clotilde más famosa es la reina visigoda, hija de Clodoveo I y esposa de Amalarico. Clotilde está creado a partir de las partículas germanas “hluot” (gloria) y “hild” (batalla), por lo que se simboliza como “la que lucha con gloria”

Concepción

Está ligado a la religión católica, evocando la pureza de la Virgen María, quien según esta creencia, no fue tocada por el pecado original. Concepción es la traslación al español del vocablo latino “conceptio”, que tiene el mismo significado que en castellano, la generación o el acto de engendrar.

Consuelo

Utilizado en las comunidades católicas, hace referencia a la advocación mariana, patrona de varias localidades españolas. Un sinónimo de este antropónimo es Consolación, pues ambas descienden de la misma voz latina “consolatio”, que se representa como reconfortar.

Cordelia

Su popularidad se extendió durante el siglo XVII gracias al personaje de la obra “Rey Lear”, del genio británico William Shakespeare, basada en una reina britana que forma parte de las leyendas celtas. Tiene dos posibles acepciones según su origen etimológico, si proviene de la lengua celta, se muestra como “la joya del mar”, pero si es nativa del latín, se cree que su raíz es el latín “cordis” o corazón.

Cornelia

Familia romana de alta estima, cuyo representante más importante es quizás Cornelia Sempronia Africana, madre de los trascendentes Gracos, figuras prominentes del Imperio. Tiene su inicio en el latín “Cornelius”, que se traduce como “cuerno pequeño”.

Crisóstoma

Es la variante femenina de Crisóstomo, popularizado por San Juan Crisóstomo de Antioquía, padre y doctor de la iglesia, así como arzobispo de Constantinopla. Está formado a partir de las palabras griegas para boca y oro, haciendo así “la de la boca de oro”, una muy buena opción para elegir en esta búsqueda.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra D

Dácil

Dácil fue muy utilizado entre la población canaria de España, siendo popularizado por el poema Antigüedades de las Islas Afortunadas de Antonio Viana; era una princesa aborigen de Tenerife, hija del rey del pueblo guanche. No se conoce exactamente su significado, pero se asocia con la palabra guanche “d’azil”, que es “la luminosa”.

Dámasa

No tan usada como su versión masculina, famosa por el papa San Dámaso, quien gobernó durante el siglo IV. Procede del idioma griego, del término “damasos” y se conoce como “domadora”.

Danila

Difundido en toda Europa a inicios del siglo XX por el conde Danilo, un personaje principal de la opereta “La viuda alegre”, creada por el compositor alemán Franz Lehar. Danila es la adaptación al italiano y eslavo del hebreo “Daniy’el” que quiere decir “Dios es mi juez”.

Daría

Grafía que es el femenino de Darío, denominación famosa por reyes persas antiguos, así como por ser seudónimo del escritor nicaragüense Rubén Darío. Es nativa de la lengua persa, del vocablo “Darayawus”, que se define como “aquella que mantiene el bien” o “la que protege contra el mal”, una bella acepción que es ideal por su definición.

Demetria

Demetria es un nombre de origen griego, que se ha difundido en su variante eslava masculina Dimitri. Se entiende como “dedicado a Deméter”, Diosa griega de la agricultura, aunque también puede traducirse como “sagrado para la tierra”, siendo esta la principal función de Deméter en la mitología helénica.

Desdémona

Popular durante el siglo XVII, sobre todo en el mundo angloparlante por el personaje femenino en la tragedia Otelo, de William Shakespeare. Es un derivado de la lengua inglesa y se interpreta como “desdichada”.

Desideria

Las primeras comunidades cristianas lo utilizaron ampliamente, así como su variación Desiderata, para simbolizar su deseo de vivir en Cristo. Es una traslación del latín “Desiderius”, que se translitera como: deseo o sentimiento.

Dionisia

Versión femenina de Dionisio o Dioniso, apelativo con el que se conoce al Dios griego del vino y la fertilidad. Dionisia desciende de la voz latina “Dionysios”, que se compone de las palabras “Dion” o Dios y “nox” o noche, por lo que se deriva como “Dios nocturno” o “consagrado a Dioniso”.

Dominga

También estilizado Dominica, una adaptación italiana, fue muy usado entre cristianos por su alta carga religiosa. Proviene del latín y se comprende como “día del señor” o más literalmente “consagrado a Dios”, idóneo si se busca un apelativo ligado a la religión.

Dorcas

Es una proposición griega del arameo Tabita, y debe su fama a la mujer judía resucitada por Pedro en la Biblia cristiana. Tiene la misma acepción que Tabita, por lo que se define como “la gacela”.

Dorotea

Popularizado durante el Siglo de Oro español por ser ampliamente utilizado entre los maestros de la pluma, como Lope de Vega o Miguel de Cervantes. Es una denominación griega que se puede traducir como “el don de Dios”.

Dulcinea

Antropónimo de renombre mundial como resultado del éxito de la novela de 1605 Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. En esta obra, Dulcinea del Toboso es el seudónimo imaginado de la mujer soñada por el protagonista. Derivada del vocablo latino “dulcis”, que indica a “la dulce” o “agradable”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra E

Edelmira

Este apelativo fue común durante el Medioevo en toda Europa en diferentes idiomas. Tiene origen en la lengua germánica, creado a partir de las raíces “athal” y “miru”, que unidas designan como la “de insigne nobleza”.

Edgarda

Edgarda es una forma femenina de Edgardo, que es a su vez una adaptación al español muy antigua y poco usada en la actualidad del inglés Edgar. Su base es anglosajona y quiere decir “que lucha como un gladiador” o “que defiende sus tierra con la lanza”. 

Edita

Es la traslación al español del alemán Edgyth, famoso por la santa anglosajona santa Edita, aunque en la actualidad ha sido reemplazado por la variante inglesa Edith. Es la conjunción de las raíces germanas “ed”, riqueza, y “gyth”, combate, por lo que se entiende como “la que lucha por sus riquezas”.

Edna

Muy usado durante el siglo XX en los Estados Unidos. Tiene procedencia desconocida, pero se cree que viene del hebreo, en el que se comprende como “placer” o “paraíso”, haciendo referencia al Edén, o del idioma gaélico, siendo una proposición latina de “Eithne” que significa “grano”.

Eduviges

También escrito Eduvigis, fue un nombre común entre princesas y reinas de Europa del este y oeste. Viene de las partículas germanas “hathu” o combate, e “ywig” que es batalla, por lo que se interpreta como “la combatiente”, una muy buena opción para elegir.

Efigenia

Debe su fama a la santa etíope que ayudó a la difusión del cristianismo en la región, por lo que los cristianos en siglos pasados la honraban. Efigenia es la evolución griega de una designación egipcia, y se traduce como: madre o mujer fuerte.

Eleonora

Es una variación más antigua de Leonor, que fue ampliamente usada por la monarquía europea durante el Medioevo. Viene de la cultura occitana, una lengua romance de lo que es hoy Francia. Su base es “alienor”, que se translitera como “la que crece”.

Eleuteria

De uso común entre los cristianos en siglos pasados, fue en su inicio uno de los apelativos con los que se conocía a los Dioses helénicos Doniso, Eros y Zeus. Desciende de la palabra griega “eleutherios”, que señala a “la liberadora”.

Elicia

Es una adaptación femenina de Eliseo, una de las maneras en las que llamaba al Dios Júpiter en la Antigua Roma. Es nativo del idioma latino y quiere decir “la que atrae los rayos del cielo”

Elisabeta

De uso monárquico y noble en la antigüedad, es una de las versiones en español del anglosajón Elizabeth, que es a su vez una forma de Isabel. Tiene origen inglés y se define como “consagrada a Dios” o “Dios es abundancia”.

Elvira

Fue muy utilizado por las princesas e infantas españolas, debe su difusión al “Cantar de mío Cid”, el primer cantar épico de la literatura hispana, siendo Elvira el nombre de una de las hijas del protagonista. Se cree que su base es la lengua germana y que se traduce como “lanza amable”.

Emerenciana

Poco registrado en los últimos siglos, fue muy común entre los cristianos del Imperio Romano. Es un equivalente femenino del masculino Emerencio, fruto del término latino “emereo”, que se comprende como “ganar” o “merecer”.

Emerita

Fue utilizado como apellido por las mujeres romanas, pero pasó a ser un antropónimo, difundido por Santa Emérita. Deriva del latín, específicamente del verbo “emereo”, y se translitera como merecida o ganada.

Engracia

Su uso se remonta al Imperio Romano, por los primeros cristianos, simbolizando el estado de vida en Dios. Desciende de la frase latina “in gratia”, que quiere decir “la que está en la gracia” simbolizando la divinidad de Dios, una interesante propuesta para nombrar a tu niña.

Enriqueta

Apelativo favorecido por las monarquías europeas en todas sus versiones, siendo esta una contraparte femenina de Enrique. Enriqueta es la traslación del término germano “hiemrick” o “caudillo de la fortaleza”.

Ermelinda

Popularizado por Santa Ermelinda, también puede ser estilizado como Hermelinda. Es fruto de la unión de las partículas germanas erman y lind, que son vistas como “el gran escudo”.

Ernestina

Es una forma femenina poco usada actualmente del masculino Ernesto. Ernestina procede de la palabra alemana “ernust”, que se entiende como tenaz, seria o perseverante.

Escolástica

Asociada a la iglesia católica, es la designación que se le da a la corriente teológica que estudia la revelación religiosa. Se empleó como nombre de pila entre cristianos. Es nativa del latín y significa “relativo a la escuela”, “declamadora” o “erudita”.

Eudosia

También escrito Eudocia o Eudoxia, fue muy común entre princesas y emperatrices eslavas hasta el 1400 aproximadamente. Proviene de la lengua griega y evoca a la “buena fama” o “buena fama”.

Eufrasia

Fue popularizado por ser la denominación de una planta de pequeñas flores blancas, con muchas aplicaciones médicas. Es originario del griego y tiene dos posibles acepciones; la primera es “alegría” y la segunda es “buena expresión”.

Eulalia

En el Medioevo fue bastante utilizado entre cristianos, por la devoción a dos niñas santas mártires. Desciende de la voz griega “eulaliá” que hace referencia a “la bien hablada” o “la elocuente”.

Eulogia

Eulogia es una variante femenina de Eulogio, que debe su fama a varios santos españoles. Tiene procedencia griega, compuesto a partir de las palabras “eu” y “lego” que unidas se comprenden como “de buen hablar”.

Eunice

Fue utilizado entre cristianos hasta el siglo pasado, rindiendo honor a la madre de Timoteo, un personaje bíblico. Es la traslación al español del griego “Eunike”, que se interpreta como “aquella que alcanza la victoria”, una muy buena opción para elegir.

Eusebia

Apelativo favorito entre las comunidades cristianas del Imperio Romano, siendo nombre de varios santos. Está construido con los vocablos griegos “eu” (buena) y “sebas” (piedad), por lo que se le translitera como “la piadosa” o “la que merece admiración”.

Eustaquia

Contraparte femenina de Eustaquio, designación que debe su expansión al santo mártir romano, patrón de los cazadores. En el idioma griego es literalmente “cargada de espigas”, pero se define como la fértil o fecunda.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra F

Fabia

Fabia es el equivalente femenino de Fabio, denominación con la que se conoció a una familia romana muy ilustre. Se cree que era un sobrenombre agrícola que pasó a antropónimo con el tiempo y proviene del latín, asociándose como “cosechadora de habas”.

Facunda

Si bien su versión masculina es usada hoy en día, el uso de Facunda ha decaído desde el siglo pasado, a pesar de ser favorito en España durante el Medioevo. Procede de la lengua latina y se entiende como “elocuente”.

Fausta

Su difusión, especialmente en siglos pasados, se debe al personaje legendaria alemán Fausto, un genio que hace un trato con el demonio, dando pie a una gran gama de obras en su entorno. Su origen es latino, idioma en el que se traduce como prospera o feliz, pero también se considera su significado en alemán, que es “puño”.

Fe

Como es una virtud teológica, fue muy utilizado por los primeros cristianos y a través de la historia. Deriva de la palabra latina fides, que tiene la misma acepción que en castellano, confianza o creencia.

Federica

Uno de los apelativos más usados entre la monarquía europea hasta 1900, también es común entre santos católicos. Es la traslación al español del masculino germano “Friedrich” y se interpreta como “princesa de la paz” o “la que gobierna en paz”, ideal si queremos un apelativo dominante para nuestra pequeña.

Fedra

Fedra es un personaje mitológico helénico, siendo una princesa de Creta, esposa de Teseo, cuya historia se hizo aún más reconocida por su transferencia a la literatura, especialmente la tragedia escrita por el dramaturgo Jean Racine. Fedra es una palabra griega que quiere decir “la luminosa” o “la alegre”.

Felicitas

Su versión castellana, Felicidad, que también ha sido usada como nombre de pila en el pasado. Felicitas es un término latino que designaba a la Diosa de la alegría en el Antiguo Imperio y se entiende como felicidad o suerte.

Filomena

A lo largo del siglo XIX fue usado repetidamente por los cristianos, gracias al descubrimiento de la tumba de Santa Filomena. Viene de la raíz griega “phylomelas” y se comprende como: la amada.

Florinda

En el pasadoFlorinda fue muy popular entre la población teutona por su aparición constante en novelas pastoriles. Proviene de las raíces germanas “frau” (amo) y “lind” (escudo), por lo que se interpreta como “protegida por el amo” o “escudo del señor”.

Fortunata

Desciende del latino “fortunatus”, que se traduce como “la que cuenta con fortuna”. De los antropónimos más famosos del siglo XIX, debe su difusión mayoritariamente a la obra literaria Fortunata y Jacinta, una novela de Benito Pérez Galdós.

Fulgencia

Es muy antiguo, de data imperial, pero su uso se expandió en el mundo hispano por los dos santos cristianos. Su raíz es la voz latina “fulgens” y se translitera como “la resplandeciente” o “la brillante”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra G

Galatea

Galatea es un apelativo conectado a la mitología griega, pues dos personajes distintos son llamados de esta manera; el primero es una estatua tallada que luego cobra vida y la segunda es una nereida de la que el cíclope Polifemo estaba enamorado. Debe su difusión entre 1500 y 1700 a las diversas obras literarias que se han creado a partir de la historia original. Galatea es una derivación del griego antiguo “Galateia” que indica “blanca como la leche”.

Gaspara

Es la versión femenina del masculino Gaspar, usado entre los cristianos evocando la imagen de uno de los magos que ofrecieron ofrendas al niño Jesús. Su procedencia es persa, siendo su base “Kansbar”, y hace referencia a “la administradora del tesoro”.

Generosa

Su empleo como nombre de pila entre los primeros cristianos se debe a la figura de una santa mártir romana, pero anteriormente fue utilizado como apellido. Viene de la palabra latina “generosus” que se define como “magnánima”.

Genoveva

Ha sido reemplazado con el anglosajón Jennifer, pero en el pasado fue muy común entre jóvenes cristianas por ser antropónimo de dos santas europeas. Deriva de la voz germana “gwenhwyfar” que se traduce como “ola blanca”.

Gertrudis

Está creada a partir de las raíces germanas “ger” y “trut”, que unidas se muestran como lanza valiosa o fiel. De las grafías más utilizadas por las monarquías europeas, especialmente las de origen teutón en siglos pasados.

Gervasia

Muy común durante el siglo XIX y el XX, es una variante femenina del masculino Gervasio; es nativo de la lengua griega y se cree que quiere decir “bella” o “atractiva”.

Gioconda

Sin duda alguna debe su difusión al cuadro del pintor Leonardo Da Vinci, La Mona Lisa, que también se conoce como la Gioconda. Es una palabra italiana antigua que se señala como “la alegre” o “risueña”, y hace referencia a la poco perceptible sonrisa de la modelo, así como a su posible identidad, pues se cree que era Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo.

Graciana

Graciana es una versión femenina de Graciano, utilizado en el Imperio Romano por el emperador que rechazó el paganismo a favor de la fe cristiana. Es un derivado del término latino “gratus” que se define como “agraciada” o “amable”, una bella acepción que puede ser ideal para tu princesa.

Griselda

Ha sido reemplazado en el tiempo por una adaptación más corta, Grisel, pero fue muy popular durante el siglo XVII, gracias a las óperas de diversos compositores, así como por el personaje del Decamerón de Bocaccio. Proviene de la lengua germana y significa “persona ilustre”.

Guillermina

Poco usada en la actualidad, es una variante del masculino Guillermo, que añade la terminación – ina para feminizarlo. Es nativa del idioma germano y se translitera como “protectora decidida” o “protegida por su voluntad”.

Gumersinda

Debe su difusión al santo Gumersindo, un mártir cordobés del siglo IX; es el equivalente femenino, que fue usado con más regularidad hasta los años 1800. Su raíz es la lengua germánica, pero se latinizó como “Gomesindus”, entendido como “caminante” o “viajera”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra H

Helvecia

Es la manera en la que se le llamaba en latín a la región en Europa que hoy es Suiza, además de la personificación femenina de esta nación. Se empieza a utilizar como nombre de pila en el siglo XVIII. Desciende de la designación de la tribu celta que se asentaba en estas tierras, los helvecios, y se comprende como “Suiza”.

Helvia

También se puede escribir Elvia, y debe su difusión al genio orador Séneca por la obra “De la consolación a Helvia”, quien era su madre. También fue usado durante el Imperio para identificar a los miembros de una familia importante. Es de origen latino y se traduce como “la rubia” o “la que viene de la sierra”.

Heriberta

En la actualidad solo es usada su variante masculina anglosajona, Herbert, pero en siglos pasados fue utilizado incluso por la monarquía europea. Proviene de la lengua germana, de “heriberht”, y se translitera como: ejército famoso o brillante, una interesante propuesta que demuestra claramente su transcendencia antigua.

Hermelinda

En la cultura hispana fue muy popular entre el siglo XIX y el XX, en gran medida por la santa belga Hermelinda. Tiene raíces germanas y se interpreta como “el gran escudo”.

Herminia

Su difusión fue resultado del éxito del poema “La Jerusalén libertada” de Torcuato Tasso, de 1581. También se puede estilizar como Erminia y es nativa del germano y se deriva del término “erman”, se conoce “grande” o “inmensa”.

Hilaria

Esta traslación ha sido reemplazada en los últimos años por la versión inglesa Hillary, incluso en Hispanoamérica. Su base es el latín “hilaris” y significa “la alegre” o “la contenta”.

Hilda

Viene de la mitología nórdica, siendo una valquiria que tiene la facultad de revivir a los soldados heridos en batalla. En español también puede estilizarse como Ilda. Este origen lo hizo muy atractivo para los aristócratas germanos y fue creado a partir de la voz alemana “hildis” y se define como: batalla o combate.

Hildegarda

Desde la segunda esposa de Carlomagno, pasando por reinas y princesas alemanas, hasta santas, este nombre fue de gran fama hasta el siglo pasado, especialmente en Europa. Hildegarda es la traducción al español del germano “Hildegard”, formado por las partículas “hild” (guerra) y “gard”
(escudo), por lo que se entiende como “el escudo de batalla”.

Hipólita

Antropónimo recurrente en la mitología griega, es principalmente conocida como una reina amazona hija del Dios de la guerra Ares. Está compuesto por las voces griegas “hippos”, caballo, y “luein”, desatar, por lo que literalmente es “la que libera los caballos”, pero también conmemora a “la guerrera”.

Honorata

Popular por su variación masculina, Honorato, apelativo por el que se conoce al obispo de Tolosa, San Honorato y al escritor francés Honorato de Balzac. Viene del latín y su traslación al español es “Honrada”, lo que también se ha usado como nombre de pila en algunas ocasiones.

Hortensia

Varias princesas y nobles de Europa fueron llamadas por esta denominación, se extendió por la planta Hydrangea y su respectiva flor. Proviene del latín, indicada como “la jardinera”, una muy buena opción para elegir si somos amantes de labrar la tierra o de dicha planta.

Hossana

Con alta carga religiosa, en su inicio fue solamente una aclamación a Dios, que luego los primeros cristianos convirtieron en grafía para llamar a sus hijas. Es nativo de la lengua hebrea y significa “salvados” o “sálvanos, te rogamos”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra I

Ifigenia

Ifigenia, diferente de Efigenia; es un personaje mitológico que ha sido traspasado a la literatura en varias ocasiones, por lo que se convirtió en un nombre bastante popular. Proviene del griego y se entiende como “la de fuerte raza” o “de estirpe poderosa”.

Ildefonsa

Ildefonsa es la variante femenina de Ildefonso, que se asocia a su vez con Alfonso, considerándose como una opción alternativa. Procede de la conjunción germana “hildfuns”, señalada como “preparada para la batalla”.

Imelda

Comúnmente utilizado en la literatura del siglo XIX, especialmente por el escritor Gaetano Donizetti. Tiene su raíz en la lengua germana en “Irmhild”, y se traduce como “la gran batalla” o “el combate celestial”.

Inmaculada

Con alta carga religiosa, fue popular entre los primeros cristianos, por su evocación de la pureza de la Virgen María, libre de pecado original, un dogma del catolicismo. Viene del latín “inmaculata” y se muestra como “sin mancha”.

Isidora

También estilizado Isadora, se utilizó en el pasado como una adaptación alternativa de Isabel. Deriva de las palabras latinas “isis” y doron”, que en conjunto dan como resultado “el don de Isis”, Diosa egipcia madre, que fue también adorada por la cultura grecorromana.

Isidra

Usado entre las monarcas y nobles europeas; es otra versión de Isidora, menos empleada que su masculino Isidro, denominación de santos católicos. Su origen es latino y significa “regalo de Isis”, Diosa egipcia de la naturaleza.

Isolda

Debe su difusión a la ópera Tristán e Isolda, del alemán Richard Wagner, basado en una historia arturiana y estrenada de 1865. Isolda es una derivación del anglosajón Adsitia y quiere decir “la que es contemplada”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra J

Jacinta

Jacinta es el equivalente femenino de Jacinto, popular por el personaje mitológico helénico, la planta y la flor homónima. Desciende del término griego antiguo “Hyakinthos” y se entiende como “hermosa como la flor de Jacinto”.

Jael

Es muy usado en el mundo árabe, pero ha perdido difusión en la cultura hispana desde el siglo pasado. Jael es la mujer que salva al pueblo de Israel al matar a Sísara. Proviene del hebreo y simboliza al Íbice de Nubia, un animal de largos cuernos, nativo del desierto moro.

Jenara

Según la tradición del Antiguo Imperio Romano, los hijos que nacieran el primer mes del año llevaban esta designación. Es la contraparte femenina de Jenaro o Genaro y viene del latín, visto como “consagrada a Juno”, Dios romano.

Jesusa

Fue bastante empleado por los cristianos hasta el siglo pasado, pero en la actualidad se estila utilizar el originario “Jesús” como acompañante de otra proposición femenina. Su raíz es el arameo “Yeshua”, que se translitera como “salvador”.

Joaquina

La variante masculina de este antropónimo es una de las más usadas actualmente, pero Joaquina ha dejado de emplearse desde el siglo XIX. Deriva de la frase hebrea “yeho ya qim” y que se traduce como “Dios edificará”.

Josefa

Así como Josefina, es una adaptación femenina de José, utilizada por santas, reinas y princesas. Desciende del hebreo, latinizado como Ioseph, que se translitera como “Lo que Dios multiplica” o “Yahve añadirá”.

Juana

Con alta carga religiosa, ha sido reemplazado en los últimos años por traslaciones en otros idiomas, como el italiano Giovanna, el anglosajón Johanna o el ruso Ivana. Su base es el vocablo hebreo “Yohannan” que significa “la fiel a Dios”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra L

Laurencia

Laurencia es una forma femenina de Laurencio, que es a su vez una adaptación de Lorenzo. Su raíz es el latín “laurus” que quiere decir “laurel” o “coronada por el laurel”.

Leda

Se cree que puede venir del griego “lada” que se entiende como “esposa”. Nace de un personaje mitológico, que fue seducida por Zeus en forma de cisne, y cuya historia ha sido recordada por artistas como Leonardo Da Vinci, Matisse o Salvador Dalí.

Leocadia

Tiene una gran carga religiosa, pues su difusión se debe a la santa Locadia que es patrona de la región de Toledo, en España. Viene del gentilicio de los habitantes de la isla Leucada, en Grecia, y se interpreta como “blanca” en su griego originario.

Leonora

Leonora es una de las versiones poco usadas de Eleanor, de uso entre el 1600 y finales de 1800. Como en el caso de su grafía base, se sabe que es un derivado de Alienor, del idioma occitano antiguo y puede tener como significado “que crece”.

Liberata

Popular entre los cristianos del siglo X para honrar a Santa Liberata o Wilgefortis, patrona de las mujeres mal casadas. Es una palabra latina que se translitera como “liberada” o “libre”.

Libertad

A causa de las luchas revolucionarias y reformistas en todo el mundo, se expandió su uso como antropónimo en el siglo XIX. Es una voz derivada del latín “libertas” y se define como “aquella que es libre”.

Lucila

Comúnmente utilizado por comunidades cristianas, tanto angloparlantes como hispanas. Es nativo del latín, creado a partir de “lucilla”, que se señala como “pequeña luz”, una acepción que podría ser lo que buscas.

Lutgarda

También estilizado como Ludgarda, es un apelativo relativamente habitual entre santas europeas. Es la versión al español de la designación germánica Luitgard, que indica “ciudad amurallada” o “fortaleza”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra M

Macaria

Proviene del griego “Makapios” que se comprende como “alegre” o “feliz”. De mucho uso en la España medieval, es la variante femenina de Macario, apelativo famoso por varios santos de origen egipcio.

Macra

En desuso en la actualidad, fue común entre los cristianos de finales del siglo IV para honrar a la mártir romana santa Macra. Es una derivación de la palabra latina “macer” que muestra como “delgada” o “magra”.

Maitena

Maitena es una composición muy utilizada en España y Argentina a principios del siglo pasado. Se considera que es nativa de la lengua euskera, la más antigua en Europa y hablada por el pueblo vasco, traduciéndose como “la amada”, cualidad que acompañará de por vida a nuestra hija por el amor que nosotros le brindaremos.

Malva

Siguiendo la tradición de utilizar designación de plantas y flores como antropónimos, se usó durante el siglo XIX. Malva viene del término latino “malvae” que se usaba para señalar a esta planta, pero que se interpreta como “suave”.

Manuela

Si bien su versión masculina es muy común en la actualidad, la contraparte femenina ha caído en desuso, a pesar de haber sido repetitiva en España durante la conversión de judíos y moros al cristianismo. Su raíz es la frase hebrea “Emmanu el” que se translitera como “Dios está con nosotros”.

Marcelina

Es una adaptación poco usada de Marcela, que es a su vez una adaptación femenina de Marcelo o Marcel; todos tienen como base el latín “marcellus”, que significa “aquel consagrado a Marte”, Dios romano de la guerra.

Marciala

Es una derivación castellana de Marcia, usado en la cultura anglosajona como una alternativa del latino “marcellus”, que en español seria Marcela. Por todo esto, se define como “aquella consagrada a Marte”.

Marilina

Es una proposición alternativa poco difundida en la actualidad de María, pues ha sido reemplazada por su equivalente inglés, Marilyn. Sería nativa del hebreo “Myriam”, que se cree puede ser “la excelsa” o “la amada”.

Matea

De amplia difusión en Latinoamérica hasta el siglo XX, es una forma femenina de Mateo. Este viene de la lengua hebrea, siendo la traducción al castellano de “Mattithiah”, que se muestra como “el don de Dios”.

Matilde

También estilizado Matilda, fue habitual entre la monarquía y nobleza europea, así como entre santas católicas, durante el siglo XII y XIII. Su procedencia es germana y se comprende como “la guerrera valiente”.

Maximiliana

Nombre común entre princesas y nobles germanas y francesas, es una adaptación femenina de Maximiliano. Viene del latín y se señala como “la máxima de la familia Emilia”, una gens romana de mucho prestigio.

Medea

Debe su difusión a través del tiempo a óperas y obras de teatro que se han desarrollado alrededor de este personaje mitológico griego, una hechicera nieta del Dios Helios. Del griego se traduce como “idea” o “pensamiento”.

Melania

Fue utilizado entre cristianos por algún tiempo, pero ha sido reemplazado en la actualidad por la versión inglesa, “Melany” o la francesa “Melanie”. Se les llamaba de esta manera a las niñas griegas de piel morena, pues significa: negro u oscuro.  

Melibea

Personaje mitológico helénico, hija de Niobe, inspiración para la tragicomedia del siglo XV “La Celestina”, de Fernando de Rojas. Desciende del griego “Meliboios” que quiere decir “la que cuida de los bueyes”.

Melitona

También Melita, es la variante del masculino Melitón, designación de varios santos católicos. Es un derivado del idioma griego y se interpreta como “la que es dulce como la miel”, una muy buena opción para tomar en cuenta por distintas razones.

Melusina

Es una creación del escritor francés Jean D’Arras, que luego sería ampliada por otros durante la Edad Media, siendo el estereotipo del hada arturiana. Melusina viene de la raíz griega “melas” que se define como “marrón”.

Merlina

Merlina es la forma femenina de Merlín, mago legendario de la literatura europea, de origen gales, de donde también se cree que procede su nombre, indicando “muy numeroso”.

Milburga

Antropónimo usado entre cristianos europeos de siglos pasados, expandido gracias a una santa. Es nativo de la lengua sajona y se comprende como “la dulce protectora”.

Milca

Milca es un personaje bíblico, hija de Zelofehad, una tribu israelí, la primera mujer entre los judíos con el derecho para reclamar la herencia de su padre. Proviene del hebreo Milkah, que es “la reina” o igualmente  “el origen de todo lo bueno”.

Modesta

Con alta carga religiosa, su uso se remonta al siglo V como resultado de la devoción a varias santas católicas. Es fruto del latín, derivado del término “modestus”, que se translitera como: moderada o humilde.

Morgana

Morgana es un personaje de la literatura arturiana, una hechicera con mucho poder. La variante inglesa, Morgan, es muy utilizada en la cultura angloparlante. Su origen es gaélico y significa “la reina del mar” o “la sirena”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra N

Nadina

Nadina es una adaptación castellana alternativa de Nadia, un apelativo eslavo muy usado. Proviene de la lengua árabe, en la que se comprende como “la primera”, pero también tiene acepciones en persa, “rocío”, y en el eslavo, en el que es “esperanza”.

Narcisa

Es la variante femenina de Narciso, personaje mitológico que fue castigado por su vanidad y que da nombre a la flor de embriagante olor. Este antropónimo procede de la voz griega “narkao”, que se translitera como “narcótico”, haciendo referencia al potente olor de la planta.

Natividad

Nacimiento. Tradicionalmente se llamaba a las niñas nacidas el día del nacimiento de Jesús de Nazaret o de San Juan Bautista, pero ha sido reemplazado por formas más cortas como Natalia o el ruso Natasha y viene de la palabra latina “nativitas”.

Nazarena

Posee alta carga religiosa, pues hace referencia a la localidad en la que creció Jesucristo. Ha sido reemplazada por otras opciones como Nazaria o Nazaret. Nazarena es un gentilicio latino que quiere decir “natural de Nazaret”.

Nemesia

Utilizado habitualmente en el Imperio romano, conmemora a la Diosa grecorromana de la justicia retributiva, Némesis. Es una voz nativa del griego y evoca al “castigo divino” o “justicia”.

Nicanora

Su forma masculina es aún utilizada, pero Nicanora ha entrado en desuso desde finales del siglo pasado. Es una derivación griega que se define como “victoriosa” o “triunfal”.

Ninfa

A pesar de su condición mitológica, siendo una deidad femenina griega de menor escala, debe su difusión a una santa católica del siglo IV. Ninfa es un vocablo griego que se entiende como “novia”, representando a las jóvenes en edad de casarse.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra O

Obdulia

Se expandió en la cultura hispana por santa Obdulia, virgen española martirizada por los moros. Su origen directo es el latín, pero la raíz es el árabe Abdulá o Abdalá, que se comprende como “servidora de Dios”.

Octavia

Se cree que era usado en el Antiguo Imperio Romano para llamar a la octava hija de una familia, constituyéndose luego en una gens imperial relevante. Su base es el latín “octavus”, que se translitera como “octava”

Odilia

También estilizado Odila, es una versión de Otilia, que se hizo popular por una santa francesa. Es fruto de la forma latinizada del nombre germano que deriva de la partícula “aud” y se traduce como “riqueza”.

Ofelia

Su fama es resultado de la notoriedad que alcanzó la obra de teatro Hamlet, de William Shakespeare, de la que es coprotagonista. Proviene del griego “opheleia” que indica “socorro”, un nombre muy hermoso a elegir.

Ondina

Ondina es una criatura mitológica greco-escandinava, que se representa como mitad hermosa mujer y mitad pez, siendo una ninfa protectora de las aguas. La designación procede del latín “unda” que quiere decir: onda.

Oria

Es la adaptación castellana medieval de Aurea o Auria, que hace alusión a la Diosa romana Venus. Es nativa del latín y es “oro” pero también se interpreta como “la brillante”.

Ovidia

Desciende la palabra latina “ovis” que es “oveja”. En el Imperio Romano, se utilizaba esta denominación en aquellas familias que tuviesen rebaños. Su difusión se debe al poeta Ovidio, autor de La metamorfosis.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra P

Pancracia

Versión femenina de Pancracio, que fue un adjetivo griego utilizado para asignar cualidades a los dioses, para luego convertirse en apelativo. Está compuesto por las raíces griegas “pan”, todo, y “kratos”, poder, por lo que se comprende como “la todopoderosa”.

Pandora

Pandora fue, según la mitología griega, la primera mujer creada por orden de Zeus, cuya historia se expandió por toda Europa durante la época Renacentista por la idea de “la caja de los males” que abrió. Se designa como “la que da todo” o “el regalo de todos”.

Pánfila

Si bien en la actualidad se conecta con la idea de una persona tonta o lenta, hasta aproximadamente el siglo XVI fue utilizado como antropónimo. Tiene origen griego y en este idioma se traduce como “bondadosa” o “amiga de todos”.

Pantaleona

Fue designación de reinas, emperadoras y personajes literarios hasta hace dos siglos. Es la contraparte femenina de Pantaleón, que viene del griego y se translitera como “la que se compadece de todos”, una cualidad que puedes querer ligar a tu bebé.

Partenia

Partenia fue una sede episcopal romana que desapareció a finales de los años 400 al ser cubierta por el desierto, en lo que es hoy Argelia. Es de procedencia griega y quiere decir “doncella virgen” o “célibe”.

Pascuala

Variante femenina de Pascual, en la actualidad ha sido reemplazada por Pascualina o el unisex Pascua. Derivado de la palabra latina “paschalis”, que señala “relativo” o “consagrado a la Pascua”, fecha en la que se recuerda la resurrección de Jesucristo en las religiones cristianas.

Perpetua

En nuestros días es un apellido, pero en la Antigüedad fue utilizado como grafía para evocar la vida eterna por los devotos del cristianismo. Es un término latino y tiene la misma acepción que como adjetivo en castellano, “de larga vida” o “eterna”.

Petra

A pesar de que en la cultura hispana ha caído en desuso, es bastante común en los países eslavos y de herencia teutona. Es un equivalente femenino de Pedro, que se refiere desde el latín como “piedra”.

Petronila

Petronila fue un nombre muy difundido en español gracias a la reina aragonesa Petronila I, que reinó entre 1157 y 1164. Procede de la misma raíz que Patra por lo que se entiende como una alternativa femenina de Pedro, y por lo que también es “piedra”.

Pía

Su versión masculina aún es utilizada, pero Pía tiene una gran carga religiosa, siendo un apelativo común entre Papas católicos. Proviene de la partícula latina “pius” que se translitera como “bondadosa” o “piadosa”.

Primitiva

Su uso respondió a la tradición romana imperial de llamar a los hijos de acuerdo a su orden de nacimiento. Es la traslación al español del latín “primitivus”, que es “la primera” o “la primogénita”.

Prisca

Debe su fama a una emperatriz romana, esposa de Diocleciano y una santa mártir católica. Prisca es nativa de la lengua latina y quiere decir “antigua” o “venerable”, una creativa elección a considerar.

Procopia

Variante femenina de Procopio, reconocido por varios personajes destacados de la historia europea, como el historiador bizantino o el militar checo. Desciende del griego y significa “la que progresa”.

Proserpina

Proserpina es una Diosa romana de la primavera que ha sido recordada a través del tiempo por creadores de todo tipo de arte. El origen de su apelativo es latino y se señala como “la fértil”.

Prudencia

Habitual entre los cristianos de siglos pasados, representa una de las virtudes teológicas. Su base es la palabra latina “prudens” y se entiende como “la prudente” o “la juiciosa”.

Purificación

Tiene conexión con la virgen María, pues es resultado de la fiesta de Purificación que se realiza en recuerdo de la presentación del niño Jesús en el templo. Viene del vocablo griego “pyr” que se define como “fuego”, simbolizando el poder de este elemento para limpiar y purgar.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra Q

Querubina

Con mucha carga religiosa, se refiere a un tipo de ángel que resguarda la gloria de Dios. Proviene del hebreo “querub” que indica “segunda”, por ser parte de la segunda clasificación de los ángeles, luego de los serafines, una muy buena opción para elegir al llamar a tu nueva bebé.

Quintina

Forma femenina de Quintín, que responde a la tradición romana de nombrar a los hijos según el orden en que hayan nacido. Es una derivación del latín “quintus” o “quinto”, que representa a la quinta hija.

Quiteria

Debe su difusión a una santa portuguesa de la que se conoce poco, pero es muy venerada, siendo patrona de los enfermos de rabia. Es la traslación al español del griego Kythere, que muestra como “la liberadora”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra R

Radegunda

Debe su expansión, sobre todo en Europa, a la santa alemana hija de reyes, que es patrona de iglesias británicas. Viene de las partículas germanas “rad” (consejo) y “gund” (batalla), comprendiéndose como “consejera en la batalla”.

Ramona

Fue utilizado sobre todo en el siglo pasado, siendo la variante femenina de Ramón, que es a su vez una adaptación castellana de Raimundo. Este procede de las raíces germanas “ragi” y “mund”, por lo que se entiende como “protegida por el consejo”.

Reparada

Con una alta carga religiosa, se utilizó en las comunidades cristianas para hacer referencia a la idea de la sanación que se adquiere a través del bautismo. Proviene de la lengua latina y se define como “renovada”.

Ricarda

Si bien su contraparte masculina es bastante empleada, el femenino ha caído en desuso desde el siglo pasado. Fue designación de reinas y es descendiente de la lengua germana, transliterándose como “poderosa por su riqueza”.

Roberta

También Robertina, es una variante de Roberto, utilizado por la nobleza franca y luego por la inglesa, lo que lo difundió en todo el mundo. Es la conjunción de dos vocablos germanos, “hruod” y “berht” que juntos quieren decir “la que brilla por su fama”.

Robustiana

Es la variación femenina de Robustiano, muy común en el Antiguo Imperio Romano. Es la traslación del latín “Robustianus” que se señala como “fuerte como un roble”.

Romana

Fue utilizado en la antigüedad como gentilicio y luego como antropónimo que representaba el sitio de dónde venía. Luego se empleó como un sinónimo de civilizado o bien portado. Su base es el latín “romanus” y se interpreta como “de Roma”.

Romualda

Su versión masculina es muy usada en Italia, pero la femenina ha caído en desuso. Romualda está formada a partir de las palabras germanas “hrom”, fama, y “wald” que es gobierno, por lo que se muestra como “gobernante famosa”.

Rosalina

Es una forma alterna de Rosalinda, difundido por la santa católica de Cartujo. Su origen es germano, tomando como inicio las voces “hruot” que es fama y “lind”, escudo, por lo que se comprende como “protegida por la fama” o “el escudo de honor”.

Rosamunda

Su traslación al inglés, Rosamund, es bastante común, pero en la cultura hispana ha dejado de emplearse. Es una variante de Rosalinda, que simboliza a María en la religión cristiana. Deriva del germánico “hrodmund” y se señala como “la que protege por la fama”.

Rufina

Así como su equivalente masculino, es poco su empleo en la actualidad, pero se cree que pudo haber sido usado como un apodo en el Imperio Romano. Viene de la voz latina “rufus”, se translitera como “pelirroja”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra S

Salaberga

De tradición germana, fue común entre cristianos para honrar a una santa francesa. Es la unión de las partículas “sala” o casa y “berg” o protección, y significa “protección del hogar” o “la que resguarda la casa”.

Salvadora

La forma masculina, Salvador, es una de las más usadas en la mayoría de las lenguas romance. Sin embargo, Salvadora ha sido reemplazada por otras variantes alusivas a Jesucristo. Viene del latín y quiere decir “la que salva”.

Salvia

Durante la persecución de cristianos en la Antigua Roma, fue muy utilizado, adquiriendo una gran carga religiosa. Su raíz es la voz latina “salvus”, y representa a “la sana”.

Saturnina

Contraparte de Saturnino, debe su fama a la santa mártir española. Desciende del término latino “Saturninus”, por lo que se designa como “consagrada a Saturno”, Dios romano del tiempo.

Secundina

También Segunda, sigue la tradición romana de nombrar a los hijos de acuerdo a su orden de nacimiento. Deriva de la palabra latina “secundus” que es “la secunda”, idóneo si ya tienes un hijo.

Séfora

También Zipora, es el nombre de un personaje bíblico, esposa de Moisés, hija de un sacerdote de Madián. Viene del vocablo hebreo “tzipora”, que indica “avecilla” o “pequeña ave”.

Segismunda

Puede ser estilizado como Sigismunda, y se extendió en Hispanoamérica durante el siglo XVII por la obra de teatro “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca. Segismunda es la unión de las raíces germanas “seig” y “mund” por lo que indica “protegida por la victoria”.

Serafina

Es la versión femenina de Serafín, un tipo de ángel que está junto al trono de Dios según la doctrina católica. Su base es el hebreo “saraf”, serpiente.

Servanda

Término que proviene de la legislación romana, su equivalente masculino aún es usado. De la voz “servandus” es literalmente “lo que se debe guardar”, refiriéndose a la ley, pero también es “justa” o “equitativa”.

Severina

Con una historia que data de los normandos, es parte del linaje de los Sanseverinos, un tronco familiar napolitano. Nativo del latín, es un derivado de la palabra severus, que evoca a una mujer “incorruptible”, una gran cualidad.

Simeona

También Simona, pues ambas vienen de la misma raíz, el árabe “Sim’on”, pero han sido reemplazadas por Jimena o Ximena. Proceden de la lengua hebrea y se entienden como “la que ha escuchado a Dios”.

Simplicia

Así como el masculino Simplicio, fue utilizado por cristianos en la Antigüedad, representando los votos de vida religiosa. Proviene de la palabra latina “simplex” y se comprende como “sencilla”.

Sinforosa

Su difusión es producto de la devoción a santa Sinforosa, una mujer martirizada con sus siete hijos en Tibur. Es la traslación al castellano del latín “symphorosa”, que a su vez desciende del griego “symphora”, o en castellano: “la que acompaña”.

Sixta

Siguiendo la tradición romana antigua de llamar a los niños según el orden en el que estos nacen, Sixta es un antropónimo latino que viene de “sixtus”, que se translitera como “la sexta”.

Sotera

Nombre de un papa católico, fue ampliamente utilizado por los católicos perseguidos por emperadores romanos por su fe. Su raíz directa es el latín “Soterus”, pero es realmente nativo del griego y quiere decir “salvadora”.

Sulamita

Es un personaje con alta carga histórica, siendo una joven admirada por el rey Salomón por su belleza. Su base es el hebreo “shulammith” que es en español “la pacífica” o “la mansa”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra T

Taciana

Taciana proviene de la misma raíz que Tania y Tatiana, los cuales le han sustituido en la actualidad. Su base es latina y se entiende como “la poderosa”.

Tarsilia

También escrito Tarcila, es el nombre de una santa virgen del siglo VI, por lo que fue muy usado por cristianos. De origen latino, se cree que su significado es “la valerosa”.

Tecla

Su difusión es puramente religiosa, gracias a varias santas Tecla, especialmente una virgen romana que se cree fue hija de san Pablo. La palabra es griega y se comprende como “la gracia de Dios”.

Teodolinda

Usado por la monarquía germana y sus coterráneos, tiene conexión con el cristianismo al ser también designación de santas. Está formado con las partículas “theud” que es pueblo y “lind” que es escudo, por lo que se traduce como “el escudo del pueblo”.

Teodosia

Equivalente femenino de Teodosio, que es una variación de Teodoro. De origen griego, fue latinizado como “Theodosis” y se señala como “el regalo de Dios” o “el don del Señor”.

Timotea

Timotea es la contraparte femenina de Timoteo, una grafía muy que representa a un personaje bíblico muy devoto. Proviene del griego “timaotheos” y se interpreta como “la que siente el amor de Dios”.

Tirsa

Tirsa fue otra hija de Zelofehad, líder de los Manases, una tribu israelita que prosperó bajo Moisés. También es una ciudad de samaria, pero debe su difusión al poema de William Blake que lleva esta denominación. Es fruto del hebreo y quiere decir “deleite” o “agradable”.

Tomasa

Adaptación femenina de Tomas, que ha sido reemplazada por otras como Tamsin o Tasmina. Es un derivado de la lengua aramea, específicamente de la voz “theoma” y significa “gemela”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra U

Urania

Musa griega de la astrología y la astronomía, así como de las matemáticas, que fue personificada en el arte renacentista. Urania deriva del griego y se interpreta como “celestial”.

Ursina

Proveniente de la misma raíz que Úrsula, ha sido reemplazado en la actualidad por este antropónimo. Su base es la palabra latina “ursa” que es percibida como “osa”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra V

Valburga

También Walburga, tiene una gran carga religiosa, pues debe su difusión entre cristianos a una santa inglesa. Está formado por las partículas “wald” (gobierno) y “burg” (fortaleza), por lo que es “la fuerza del gobierno”.

Vanda

Se usó como equivalente castellano de Wanda, hasta que este se hizo más popular en la cultura hispana. No se conoce su origen real, pero se asocia con la raíz germana “wand”, “la que dirige a los vándalos”, haciendo referencia a una tribu antigua.

Venancia

Es la versión femenina de Venancio, habitual entre cristianos de siglos pasados por los santos conocidos con este nombre. Desciende del latín y se translitera como “el cazador”.

Veremunda

Utilizado durante la Edad Media en Hispanoamérica, es la contraparte femenina de Veremundo, que es a su vez una forma alternativa de Bermudo. Deriva de la unión de las partículas germanas “ber» u oso, y “mund” o protección, por lo que se puede interpretar como “protegida por el oso”, siendo este un animal muy importante en la cultura teutónica antigua.

Verísima

Designación de santos, es la variación femenina del masculino Verísimo. Este apelativo es nativo de la lengua latina y se traduce como “aquella que es verdadera”.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra Y

Yasmina

Es una variante poco usada en la actualidad de Jazmín, siendo una traslación del árabe “yasamin”; este a su vez viene de la palabra persa “yasaman”, y es literalmente “relativo al jazmín”, pero también evoca a “la pureza”.

Yone

También escrito Ione, se hizo conocida por el drama lírico de Errico Petrella, sobre una sacerdotisa del templo de Isis. Es nativo de la lengua griega, de la raíz “ion”, que se define como “violeta”, una atractiva propuesta.

Nombres Antiguos Femeninos – Letra Z

Zaira

En la cultura árabe se solía nombrar a las hijas de esta manera si venían al mundo durante la primavera. También estilizado Zahira, tiene origen moro y se comprende como “floreciente” o “fructífera”.

Zelmira

Su difusión en el mundo hispanohablante se debe a la ópera homónima del compositor italiano Gioachino Rossini, de 1822. También fue castellanizado como Celmira, y viene de la lengua árabe, indicando a “la brillante”.

Zenona

Incluso su versión masculina, Zenón, ha perdido vigencia, pero fueron muy utilizadas en siglos pasados. Procede del griego y se translitera como “consagrada a Zeus”, Dios helénico primigenio.

Zoa

Tres emperatrices bizantinas fueron conocidas por este antropónimo, pero su variante original, Zoé, es la más utilizada en la actualidad. Proviene del griego y se traduce como “vida”, elección perfecta para quienes desean un apelativo corto para sus hijas.

Zulema

Es una contraparte femenina antigua de Salomón, que se hizo conocido nuevamente en el siglo XIX por la ópera del compositor mexicano Ernesto Elorduy. También estilizado como Zulima o Zulma, es un derivado de la lengua árabe y quiere decir “la pacífica”. 

Como te hemos mostrado, los nombres antiguos son una rica fuente que puede servir al considerar como llamar al nuevo integrante de tu familia. Por estar en desuso, muchos son propuestas interesantes, curiosas y llamativas que pueden adaptarse a lo que estás buscando.

Desde apelativos monárquicos, pasando por algunos con mucha carga religiosa, y terminando en aquellos que deben su fama a la literatura o las artes, todos estos nombres tienen una historia interesante y fructífera.

Recuerda analizar detalladamente el apelativo a elegir por su origen, significado, fonética y adaptación a la actualidad, ya que muchos nombres antiguos a pesar de tener una proveniencia excelente, puede tergiversarse por quienes no tengan conocimientos al respecto y malinterpretarlos o no apreciarlos correctamente, por lo que es importante tomar esto en cuenta y culturizar a la mayor cantidad de personas posibles en el entendimiento de los nombres propios.

Aquí te dejo un pequeño vídeo que te habla un poco más sobre la utilización de estos nombres que probablemente lleven nuestros abuelos

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