DESAROLLO DE TU BEBÉ: SEMANA 38 DE EMBARAZO

Cada vez está más cerca la llegada de tu bebé. Algunas madres dan a luz en esta semana, pero en el caso de que esta no sea tu situación, probablemente no estés tan lejos de la fecha esperada.

El bebé ya está listo para salir, aunque todo el tiempo que permanezca en tu vientre es esencial para él. Cada bebé “decide” cuando es su momento. Las molestias físicas se acrecentarán en esta etapa, pero ya está a punto de terminar.

Cambios en el bebé

En esta semana el bebé pesa 3.000 – 3.200 gramos, y su longitud oscila entre 48 y 49 centímetros, siendo esta una media y no el caso para todos los embarazos.

Si todo ha ido bien, a partir de este momento es un hecho que el bebé puede vivir fuera del útero, por lo que es muy probable que el parto esté cerca. Esto está determinado por el desarrollo completo de todos sus órganos y por la acumulación de suficiente grasa bajo su piel para que pueda controlar su temperatura corporal.

Esto no significa que se detendrá su crecimiento, que continuará de manera constante y rápida, sino que simplemente su organismo está en condiciones óptimas para la vida en el mundo externo. A partir de esta semana, todo lo que el bebé haga será en preparación para el gran momento y para aprender a funcionar fuera de tu vientre.

La acumulación de toda esa masa y el incremento de sus hormonas, crean en el feto la capacidad de regular su presión en la sangre y la glucosa una vez que nazca. Ya en este nivel, tu bebé tiene un tono muscular correcto, que puede seguir aumentando, mientras sus extremidades continúan flexionadas.

Su piel toma una tonalidad blanquecina o rosada en su defecto, y es muy lisa y suave. El lanugo, esa capa de vello finísima que lo cubría completamente, sigue desapareciendo y el cabello que ya estaba creciendo en su lugar es ahora más largo y engrosado. Sus uñas también crecen, más allá de la punta de sus deditos.

El vérnix carnoso, que es una capa de grasa que lo protege, también empieza a desprenderse de él y queda flotando en el líquido amniótico, que también se va haciendo más delgado a medida que la placenta envejece. Esto significa que la piel del bebé se vuelve más sensible a lo que lo rodea, en cuanto a la intensidad de la sensación.

Igualmente, en esta semana seguirán e incluso aumentarán sus ensayos respiratorios, que le permitirán acostumbrarse rápidamente al aire fuera del útero. Su capacidad para realizar compresiones con las manos también va en aumento.

Probablemente no sentirás tantos movimientos, aunque aún debe estar presente, pues está cada vez más apretado en tu útero, por lo mucho que ha crecido y por la posición cefálica en la que está.

Cambios en la madre

Algunas embarazadas siguen aumentando de peso durante esta semana y las siguientes que queden antes del parto, mientras que otras se mantienen en el mismo durante el mes final del embarazo. En cualquier caso, las incomodidades que ya te han acompañado a lo largo de todo el proceso seguirán formando parte de tu día a día y en algunos casos aumentarán.

Los dolores en las extremidades, la espalda, los problemas circulatorios, así como aquellos asociados al estómago (acidez, reflujo, estreñimiento, hemorroides) persistirán, así como la retención de líquido. La hinchazón de los pies y los tobillos es un síntoma muy común en esta etapa.

El calostro, primer alimento que tu bebé tomará al nacer, se hará presente constantemente por lo cercano del parto. Puede ser que sientas algunas molestias en el pubis, la región en la que tu bebé está haciendo presión.

Las ganas de orinar seguirán siendo repetitivas, por la posición cefálica en la que está el bebé. Si aún no ha llegado a ese lugar todavía tiene tiempo, pero es posible que el médico busque opciones para resolver esta situación.

Más allá de que tu barriga estará a un nivel más bajo, es probable que no haya mayores cambios físicos. Al estar en la llamada zona de parto, seguirá bajando su nivel mientras más cerca se encuentre el momento. Dormir seguirá siendo complicado, por las molestias corporales de tu estado, así como por la ansiedad y el nerviosismo.

Ya a este punto, tu doctor hará chequeos para revisar la dilatación del cuello uterino, verificar la cantidad de líquido amniótico que tienes y el envejecimiento de la placenta. Todo esto es información valiosa para tomar decisiones sobre tu parto y para saber en cuanto tiempo sucederá.

Además de los cambios físicos, los cambios emocionales son importantes en esta etapa, por lo que probablemente se verá cierta desesperación porque llegue el momento del parto, y preocupación por el proceso.

Recomendaciones a las madres

Es importante tomar con calma este tiempo, pero también estar atenta a las señales que puedan indicar que tu bebé está por venir. Las contracciones regulares cada 5 minutos, que luego van aumentando, el sangrado o la pérdida del líquido amniótico, son algunas de las formas en las que puedes notar que es el momento.

Igualmente, en este punto es aconsejable que tengas listos todos los preparativos para el parto, y que hables con tu médico sobre los últimos detalles. Lo más importante es que tomes esta etapa con calma y disfrutes lo poco que queda del embarazo.

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